Domingo, 22 de mayo de 2016

Resultado de imagen para francisco hebe

Recibe a sus enemigos, y no lo comprenden

Por Germán Grosso Molina

Desde hace ya un tiempo observo cómo ciertos medios de prensa (muy cercanos a la derecha, por cierto) hostigan constantemente al sumo pontífice por alguno de sus gestos; concretamente hablaré aquí de sus actitudes hacia personajes de la política argentina como Milagro Salas, Guillermo Moreno, en su momento Cristina Fernández, su trato a Macri, y lo que se ha publicado respecto a un posible encuentro con Hebe de Bonafini (mujer impresentable, por cierto, más allá del dolor que como madre ha sufrido y sufre por la pérdida de sus hijos).

Al respecto diremos lo siguiente. En primer lugar, el Papa es el pastor de la Iglesia católica, y como sucesor de Pedro, tiene la enorme tarea de timonear la barca de la Iglesia en la época que le toca ejercer este ministerio (cfr. Mt 7, 24). Para la tradición católica, y conforme surge de las escrituras, Jesús fundó su Iglesia como medio de salvación, sopló sobre los apóstoles el Espíritu Santo y escogió a Pedro como pastor de ese rebaño, dándole las llaves de su reino (cfr. Mt 16, 13-19; Jn 21, 15-17). Se sabe que una vez fundada así la Iglesia, Pedro fue parte de la comunidad de Jerusalén pero después viajó a Roma y fundó la iglesia de esa ciudad (Capital del Imperio), de la que fue el primer Obispo (cfr. 1 Pe 5, 13) y en la que murió mediante el martirio (crucificado). Desde su muerte sus sucesores han ocupado su cátedra, su “sede”, ejerciendo el primado de todas las iglesias de la cristiandad, por eso la tradición sostiene que la iglesia de Roma es la que preside en la caridad el resto de las iglesias, a cargo cada una de su propio Obispo local; Francisco es el 266 sucesor de Pedro y ejerce precisamente ese ministerio.

Tener en claro esto no es redundante (incluso pienso que hasta es necesario recordarlo, sobre todo a algunos católicos que ha perdido últimamente el amor y hasta el respeto hacia al santo padre); la tarea del Papa es nada menos que “confirmar” en la fe a todos los creyentes (cfr. Lc 22, 32), y afrontar hoy por hoy los grandes desafíos de la humanidad, desde la mirada que propone el Evangelio: pobreza extrema, guerras, crisis climática, refugiados, terrorismo, narcotráfico, trata de personas, crisis en la familia y el matrimonio, atentados contra la vida y la dignidad humana, etc., gravísimos problemas a nivel global que el pontífice viene encarando con una astucia admirable, dialogando con los más altos jefes de estado y líderes religiosos del mundo, que por otro lado lo admiran y al menos, lo escuchan.

Claras estas premisas se puede advertir que estar pendiente, desde la Argentina, de si el Papa bendice un rosario para Milagro Sala (acusada de graves delitos en Jujuy), recibe a Guillermo Moreno (referente duro del kirchnerismo) o se prepara a recibir a Hebe de Bonafini, resulta claramente insignificante para la tarea que el Papa lleva sobre sus hombros. No deja de ser otro gesto de soberbia argentina pensar que nuestros problemas (¡y vaya qué problemas… “un rosario bendito”!) son los más importantes del mundo, para ¡El Papa!

Resultado de imagen para francisco hebe Resultado de imagen para francisco hebe Resultado de imagen para francisco hebe

***

A este contexto hay que sumar que el Papa ha advertido que uno de los grandes males de la humanidad es la falta de diálogo, la falta de amor fraterno, sobre todo entre quienes piensan diferente. Además ha interpretado que ante la situación espiritual del mundo, y particularmente de los católicos (que son a quienes lidera), el mensaje divino de la “misericordia” es sumamente necesario que sea difundido y vivido intensamente. Por eso convocó al Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes (Bula de convocación Misericordiae Vultus, MV 3) (vr. gr. indulgencias plenarias). Un tiempo maravilloso desde el punto de vista de la fe para reconciliarnos con Dios, recibir su perdón y su bendición, abrazando y comprendiendo que la misericordia de Dios está por encima de todo pecado, de toda falta humana. Dios espera siempre, con los brazos abiertos, al pecador que Él quiere salvar, sin ninguna condición.

En ese contexto, tener gestos ejemplares de lo que es la misericordia verdaderamente, es una tarea que asiste al Papa, como pastor de la Iglesia. Fundamentalmente interpreto que la principal intención del Papa es mostrar coherencia con el texto del Evangelio, es decir, con lo que Jesús nos enseñó con su ejemplo y con su palabra. Un par de citas bíblicas nos servirán para saber cuál era la actitud del propio Jesús frente a personas que eran consideradas “repudiables” en su época, frente a las cuales Cristo ofrecía su misericordia, sin importar lo que pensaran los líderes religiosos de aquel tiempo (escribas, fariseos).

Veamos que hacía Jesús. Es conocido el episodio cuando elige a Leví como discípulo (san Mateo), un recaudador de impuestos para el imperio romano, que en ese momento eran aborrecidos por los judíos:

Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él les enseñaba.

Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos; Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?». Jesús, que había oído, les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

(Marcos 2, 13-17)

Jesús enseñó cómo se debe acoger a los enemigos:

Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

Ustedes han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

(Mateo 5, 39-48)

En aquella época de Jesús también se escandalizaban al verlo con publicanos y pecadores, con prostitutas y adúlteras, y lo acusaban de ser un glotón, amigo de borrachos (cfr. Lc 7, 34). Jesús  andaba repartiendo misericordia… era lo que los fariseos no veían, ciegos de soberbia.

Jesucristo, sí, odió el pecado, pero buscó y amó con gran misericordia al pecador, porque vino a salvar lo que estaba perdido. Nadie debe sentirse excluido de su Corazón misericordioso. ¿Cómo trata Jesús a los pecadores? Jesús distingue perfectamente pecado y pecador. Con el pecado, Jesús es exigente e intransigente. Con el pecador, tierno y misericordioso. En todo pecador ve a un hijo de Dios que se ha descarriado. Sus palabras se ablandan; su tono de voz se suaviza; corre él a perdonar antes de que el pecador dé signos evidentes de arrepentimiento[i].

Resultado de imagen para juan pablo ii autor atentado

San Juan Pablo II tuvo un gesto por demás significativo. Visitó en la prisión, dispuesto a perdonarlo, a quien atentó contra su vida el 13 de mayo de 1981 (día de la virgen de Fátima). El mismo Papa, dijo:

De este modo, el mensaje mesiánico acerca de la misericordia conserva una particular dimensión divino-humana. Cristo —en cuanto cumplimiento de las profecías mesiánicas—, al convertirse en la encarnación del amor que se manifiesta con peculiar fuerza respecto a los que sufren, a los infelices y a los pecadores, hace presente y revela de este modo más plenamente al Padre, que es Dios « rico en misericordia » (Dives in misericordia, n. 3)…[ii]

Francisco está siendo coherente con el mensaje de misericordia que pretende que se divulgue intensamente durante este Jubileo, pero paradójicamente termina siendo un incomprendido, y lo más triste, por muchos de los propios católicos. Dios bendiga al Papa siempre. Recemos por él, como él nos pide todo el tiempo.



[i]

¿Qué hizo Jesús con los pecadores? Dedicación especial (cf Lc 4, 18-19; 7, 22-23; Mt 15, 24; 9, 35-36; Mc 2, 17), sean ricos (publicanos) o pobres. Se dedica a ellos con gestos muy significativos: come con ellos. Comer con alguien era signo de comunión mutua. Él come con ellos para acercarlos al banquete de Dios. Jesús ama primero al pecador y después le invita a la conversión. (Padre Antonio Rivero, "Cómo actuaba Jesús ante el pecado y los pecadores - Jesús ante mal", www.catholica.net)

[ii] La misericordia en sí misma, en cuanto perfección de Dios infinito es también infinita. Infinita pues e inagotable es la prontitud del Padre en acoger a los hijos pródigos que vuelven a casa. Son infinitas la prontitud y la fuerza del perdón que brotan continuamente del valor admirable del sacrificio de su Hijo. No hay pecado humano que prevalezca por encima de esta fuerza y ni siquiera que la limite. Por parte del hombre puede limitarla únicamente la falta de buena voluntad, la falta de prontitud en la conversión y en la penitencia, es decir, su perdurar en la obstinación, oponiéndose a la gracia y a la verdad especialmente frente al testimonio de la cruz y de la resurrección de Cristo. (n. 13)


Tags: GGCristianismo, Francisco, Misericordia

Publicado por GEGM_81 @ 1:10  | cristianismo
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios