Lunes, 15 de septiembre de 2014


Por Germán Grosso Molina


Cómo no recordar como revoloteaba en mis oídos la magnífica música de esa generación inolvidable de la música nacional (e internacional también): los ´80. Mi niñez/infancia estuvo inundada por los ritmos de aquellas terribles bandas que coparon aquella década histórica. Y cómo no la vamos a describir como histórica: llorábamos a los héroes de Malvinas, Argentina recuperaba la democracia, Maradona levantaba la Copa del Mundo… en fin. En ese mismo enclave de la historia, nacía la que para mí, y evidentemente para muchos millones más, ha sido la banda más importante del Rock/Pop latinoamericano: Soda Stereo.

Sin embargo, para alguien nacido en 1981 como yo, no era posible, evidentemente, percibir la verdadera dimensión de lo que estaba ocurriendo. Fue luego, en la época de la adolescencia, allí cuando comenzamos a transitar la escuela secundaria, cuando las personas solemos definir personalidades, gustos, inclinaciones, cuando su música, que sólo había resonado desde una FM para mis oídos, me despertó verdadera curiosidad. Sin embargo, en ese entonces, sin internet en todos lados, sin WiFi, había que esperar que los programas de la siesta, muchos destinados al Rock Nacional, pasaran Nada Personal, Cuando pase el temblor, etc., hits que la rompían todavía en esa época, para ponerle “Rec” al radiograbador, y así empezar a armar tu compilado propio. El gusto, ya estaba definido.

Así todo, recuerdo que fue en un viaje con mi viejo a la ciudad de la furia, cuando tomé la decisión que hacía falta: se acababa de editar un “20 grandes éxitos”, en cassette “doble”, y fue mío. El delirio comenzó. Hora tras hora, día tras día, la música de soda me conquistó totalmente.

Como se darán cuenta, ahí cuando uno atraviesa los 14 o 15 años, es la época en la que compartimos todo con los amigos. Y así con el grupo de amigos del secundario, nos comenzamos a hacer fanáticos de a poco. Corrían los años 1995, 1996… En uno de esos años se lanzó Sueño stéreo, con música para volar…

La curiosidad crecía, y mientras crecía, no faltó el que consiguió uno de los “discos” individuales, y después vino otro y otro… Soda Stereo, Nada Personal, Canción Animal, Dynamo… No existía el MP3, y había que conseguir los CD´s o cassettes originales, para poder sacarles copia, las que luego, pasaban de mano en mano, y la pasión crecía…

Estaban los que empezaban, o intentaban, tocar la guitarra (nunca fue mi caso, siempre fui un burro), y por supuesto los acordes de Música Ligera, no podían faltar en una tacada.

Pasaban así los días, estaba el que conseguía un nuevo “álbum”, y lo pasaba para que los demás hiciéramos nuestra copia… éramos muy pendejos, todavía a ninguno le daba para pedirle al viejo $20 (entiéndase U$S 20) para un CD original. Nos conformábamos con los cassettes TDK o Samsung regrabables, grabados en un buen equipo, y éramos felices. Al mismo tiempo otro conseguía la letra de una canción, la imprimía en su impresora “matriz de punto” y la pasaba en algún recreo. No existía el mail todavía…

Fue en ese entonces, en pleno crecimiento de nuestro fanatismo, cuando llegó un hito de la banda, al menos para mi generación, que no había vivido en carne propia el boom de los ´80. El unplugged en MTV y las nuevas versiones, en acústico, de Un misil en mi placard, La ciudad de la furia, Te para Tres… Que impresionante.

Alguno consiguió el disco de Gustavo solista, que en realidad era del año ´92 o ´93, no recuerdo bien. Hablamos de Amor amarillo. Y evidentemente comenzamos a darnos cuenta de que en ese trío, tan grandioso, había un gran maestro de verdad: Gustavo.

En medio de ese fanatismo, ya creciendo un poco más, y ya con ciertas posibilidades de soñar con pegarnos un viaje para algún concierto, aunque lejana, llegó la noticia que nos desilusionó a muchos: se separaban. Así, en el año 1997 Soda hizo su gira final para lo que después hemos visto, fue su primer etapa. Éramos pendejos, por muy poco podríamos haber estado en River ese año, no pudo ser, y la banda, quedaba en el recuerdo de nuestros discos…

***

Mi primer viaje a Chile para competir con el club, corría el ´98, me enseñó muchas cosas, entre ellas, que la banda que más me cautivaba había cruzado fronteras. El fanatismo de esa gente por la música de soda me sorprendió. Más cuando sabemos, y en ese momento viví, la gran rivalidad que ellos tienen con nosotros. En ese viaje, lo recuerdo bien, adquiría mi primer CD original: Doble Vida.

Pasaba la secundaria, pasaba mi adolescencia con los amigos y amigas del club, del deporte, de los viajes, de la vida. Los primeros “noviazgos”, las primeras aventuras, las primeras vacaciones con “los vagos” en la playa, los viajes a las carreras de autos, otra de mis pasiones, Bariloche… y siempre, de fondo, Soda Stereo y su música.


***

Crecimos un poco, comenzó la Universidad. El amor por Soda estaba intacto, pero uno quiere progresar. Ver, escuchar cosas nuevas. Gustavo nos propuso Bocanada. Un gran disco solista. Impresionante música. Vinieron los Episodios sinfónicos… una delicadeza.

Uno incursiona, es curioso… en mi caso, disfruto de la buena música, al menos de la que yo considero “buena música”. Siempre aparecen novedades, nuevos destinos… pero la lealtad al maestro, nunca se quebró, y eso se puede notar en diferentes momentos de la vida… Por ejemplo, en cada viaje, en ese momento en el que elegís la remera, el abrigo, las zapatillas que vas a llevar, y por supuesto, la música que te va acompañar en esa aventura, nunca faltó algún disco de ellos…. En mi casamiento, no faltó un set con lo mejor de este trío… en fin…

Uno reflexiona, y más en estos días tan emotivos, y se da cuenta que evidentemente no sólo la simpatía es lo que ha “tirado”. Se toma noción, real dimensión, del talento, la magia, ese espíritu del artista que trasciende, y es lo que hace que uno no se pueda separar jamás de esa música que nos ha conquistado tanto.

Hablo de la música: los acordes, los arreglos, la armonía… y eso que no soy músico, sino un simple mortal con gusto por la música. Por eso entiendo, y me imagino, lo que debe sentir un verdadero músico al sobrevolar esas obras. Reconozco que para las letras soy bastante madera, y me cuesta mucho descubrir ese camino que el artista ha recorrido o pretende describir. Sin embargo, no se puede negar, y más ahora que, al menos yo, presto más atención, que sus estrofas eran realmente interesantes y desafiantes… atrevidas, audaces… Es más, ahora que uno comienza esa etapa de los “30”, y es cierto que tal vez se ponga un poco más pelotudo, al menos yo, me identifico con muchas de las historias descriptas en esas canciones, sobre todo en las de su obra como solista.

***

Pasaron los años y cada nuevo disco, una sorpresa más. Cuando uno pensaba que estaba todo “escrito”, vinieron Siempre es hoy, Ahí vamos, Fuerza natural… impresionantes obras de arte.

La gira 2007 Me verás volver, no necesita mayores comentarios. Más de una decena de países a estadio lleno y localidades agotadas, con varias ciudades en la agenda (Santiago, Lima, Caracas, Bogotá, México…), incluyendo EE.UU., 6 River a pleno, DVD´s…, documentales, entrevistas, delirio para los fanáticos que en cada acorde, rememoraban no sólo esa magnífica melodía, sino también horas con los amigos de la escuela, con las novias, las salidas, los viajes, en fin, momentos de nuestra vida “vividos” con el telón de fondo de la música del grande. Por cuestiones personales, felices por cierto, lamentablemente tampoco pude vivir ese momento histórico en vivo… una lástima.

2010 nos paralizó a todos… ya sabemos que pasó. La esperanza nunca se perdió, y esa madre nos dio clase suficiente de lo que significa esa virtud cardinal… pero también era cierto que todos sabíamos que algún día, esa noticia, era posible… Nos preparamos, pero evidentemente no lo suficiente…

Las lágrimas no pudieron ser contenidas ese día, en ese instante en que llegó la noticia a mi celular. Alguien comentó algo en WhatsApp y lo confirmé vía Twitter… Pasaban las horas y sus videos, recitales, entrevistas, invadieron todos los canales, y el recuerdo de los fans, músicos, periodistas era recurrente: no sólo el talento y la magia de Gustavo nos había cautivado a todos, sino que su música había marcado gran parte de nuestra vida. Sobre todo esa parte en la que te forjás casi, diría, para siempre: la juventud, donde definís gustos, caminos de vida, amigos, amores, etc. A muchos de nosotros, esa generación nacida entre el ´70 y ´90, nos tocó vivir esa etapa con ellos, empapados de ese talento. Cómo no nos vamos a emocionar…

Tenemos sus discos, sus letras, sus acordes, sus rasgadas, sus punteos… a disfrutar porque todo ese arte, es para siempre.

¡Hasta siempre, Maestro!




 

Documental completo sobre la vida y obra de Cerati, altamente recomendable. 




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Tags: Gustavo Cerati, Soda Stereo, GGMusica, German Grosso

Publicado por GEGM_81 @ 1:31  | M?sica
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