Domingo, 20 de abril de 2014

 

<<…los delincuentes no son atrapados; si son atrapados, no son procesados; si son procesados, no son condenados; y si son condenados, no cumplen las penas. A ello le sumemos que aún los que están cumpliendo penas, en salidas transitorias, siguen delinquiendo… La ciudadanía trabajadora se encuentra en un total y absoluto estado de indefensión. No confía en la Policía, en el Gobierno ni en la Justicia, y con razón>>

 

 

Por Germán Grosso Molina

 

Los hechos de violencia vividos en los últimos días a lo largo del País, en especial lo relativo a los “linchamientos”, son una cabal muestra de la casi total ausencia del Estado en materia de seguridad y de combate contra la delincuencia.

Cansados y hartos de sufrir hechos delictivos, los ciudadanos “normales”, aquellos trabajadores que día a día le ponen el hombro con sudor y esfuerzo al País, se ven amenazados por delincuentes que gozan prácticamente de total y absoluta impunidad.

No escribimos esta nota con rigor científico, ni mucho menos. No es necesario. Nos basta sentarnos en el rol de ciudadanos con sentido común y amor porla Patria. Cualquierhabitante de este País sabe que lo que decimos, es verdad. Si lo niega, es un hipócrita. Hipócrita como este Gobierno Nacional que durante años ha negado la cuestión de la inseguridad, minimizándola a veces, o desestimando su tratamiento por cuestiones ideológicas. Digo ideológicas porque siempre se ha visto el tema de la “seguridad” como una cuestión de la “derecha”, como si fuese de derecha asegurar la vida, la libertad, la propiedad, de los ciudadanos.

El Gobierno Provincial no escapa a esa responsabilidad. Y hablo del Gobernador Gioja. Tal vez exista buena voluntad e intenciones, y hasta me animo a decir, predisposición por parte del actual Ministro de Gobierno, Adrián Cuevas. Pero lo cierto es que Gioja mantuvo durante años al frente de ese ministerio a un Ministro y un Secretario de Seguridad con total incapacidad en el tema. Lo digo con cierto conocimiento de causa. Durante años no se impuso ningún tipo de política seria en cuestión de seguridad. Sólo se compraban patrulleros nuevos, como si eso bastara. Ningún tipo de política en materia de inteligencia, prevención, investigación, etc. Ni hablar en relación al combate contra el narcotráfico, que al día de hoy, es inexistente. Sí, leyó bien, “inexistente”. Y por favor, no digan que se están haciendo cosas. Activar un 0-800 y crear un cargo administrativo, no soluciona un fragelo que amenaza gravemente a nuestra sociedad.

Podría extenderme en este punto. No es la intención de esta nota, asique prefiero guardar un par de cosas para otro momento. Gioja consintió todo eso, obviamente. Jamás le interesó la cuestión de la seguridad. Fue recién en 2011 cuando intentó ubicar gente más capacitada, o que al menos, pretendía abordar el tema. Ya es muy tarde. Tarde porque además, y siendo la cuestión de la seguridad un tema muy complejo, con muchas aristas, resultan necesarias una batería de medidas al respecto que ataquen principalmente las “causas” del problema, lo cual no solo incumbe al Gobierno Provincial, sino, principalmente, al Nacional, aunque el Jefe de Gabinete niegue hacerse cargo del asunto. Y en eso Gioja resulta responsable por haber sostenido, y seguir sosteniendo, políticamente el apoyo incondicional a un gobierno nacional necio, sordo, torpe y corrupto. El pragmatismo del gobernador ha llegado muy lejos, al punto que uno no se explica como se puede seguir apoyando tan incondicionalmente a un régimen que está acabado. No se puede comprender semejante obsecuencia.

 

***

 

Pero vayamos al tema de fondo. “Linchamientos”. Si la ciudadanía se siente (me incluyo por ser víctima reiterada de hechos violentos y atentados contra mi intimidad y propiedad) desprotegida ante el acecho de los delincuentes, el instinto natural lleva intentar sobrevivir y activa los mecanismos de defensa.

En el Estado de Derecho, es justamente el Estado quien monopoliza el uso de la fuerza y la administración de justicia. La justicia por mano propia pertenece, sin dudas, a un estado nativo, casi salvaje, de la sociabilidad humana, cuando regía el sálvese quien pueda, al igual que la ley de la “selva”, para los animales.

 

La civilización ha superado ese estado de salvajismo. En el Estado de Derecho el único que impera es justamente el “derecho”, entiéndase la Constitución, en nuestros días. El Estado es quien la debe hacer cumplir y el único que puede ejercer el uso de la fuerza. El Poder Legislativo será el que sanciones las leyes que regiránla Nación, y el Judicial el que las hará cumplir. En materia de seguridad, el Ejecutivo cumple un papel más, cual es el de la prevención del delito; pero su rol más importante es sin dudas es el de lograr administrar la cosa pública de manera tal que se logre la justicia social, permitiendo que no existan sectores marginales ni excluidos del sistema.

 

Pero lo cierto y concreto de hoy en día es que este sistema no funciona. Como lo dijera un periodista radial: los delincuentes no son atrapados; si son atrapados, no son procesados; si son procesados, no son condenados; y si son condenados, no cumplen las penas. A ello le sumemos que aún los que están cumpliendo penas, en salidas transitorias, siguen delinquiendo.

 

Impunidad, impunidad, impunidad…

 

Acepto que no deja de ser una cuestión en cierta medida mediática, la de los “linchamientos”. Ciertamente uno no está viendo esos hechos en todas las esquinas. Pero no deja de ser una especie de termómetro de lo que está sucediendo. La ciudadanía trabajadora se encuentra en un total y absoluto estado de indefensión. No confía enla Policía, en el Gobierno ni enla Justicia, y con razón.

 

Sin dudas que acciones como los linchamientos son totalmente repudiables, porque como ya dije, es volver a un estado primitivo y salvaje de la sociedad. No se justifican, y deben ser repudiados socialmente. Pero no podemos cerrar los ojos a este fenómeno. La ciudadanía está cansada, y viéndose indefensa, adopta medidas como éstas. En definitiva, si no podemos confiar en el Estado, es lógico que activemos mecanismos de protección y defensa, y si es en conjunto con nuestros vecinos, mejor.

 

En este punto, cada vez que escucho hablar a funcionarios o legisladores del Gobierno actual, tanto nacional como provincial, incluidos también legisladores, me causa al principio curiosidad, pero enseguida bronca, cuando estos dicen que el tema de la seguridad lo debemos abordar “entre todos”. Pues cuando dicen “entre todos”, ¿a qué se refieren? Que expliquen qué quieren decir con eso, pues no se entiende qué es lo que pretende. Lo primero que se me viene a la cabeza es pensar que querrán decir que los vecinos deberían denunciar, llamar ala Policía, cada vez que ven a algún sospechoso. Pero aquí es cuando me viene la risa, y luego la bronca, pues parece que no se han dado cuenta que la gente ya se ha cansado de denunciar esos hechos, sin recibir respuesta alguna. La gente que atiende un llamado al 911 está muy poco capacitada para dar respuestas rápida y eficaces, cuando no derivan al ciudadano a otros teléfonos. Pero volviendo al tema, fuera de ese caso, sigo sin explicarme qué quieren decir con que la seguridad es una tarea de “todos”.

 

Eso denota una total irresponsabilidad por parte de quienes así se expresan. Evidentemente no aprecian el grado de desesperación en el que se encuentra la gente.

 

Otros funcionarios, todavía más descaradamente, contestan exponiendo estadísticas que muestran que en materia de “homicidios” no estamos todavía a tasas alarmantes que nos hagan preocupar, y se consuelan diciendo que todavía no somos ni Méjico, Brasil o Colombia. Digo yo, ¿Pretenden esperar a llegar a esas cifras, para recién ahí comenzar a hacerse cargo del tema?

 

Esos mismos funcionarios dejan entrever sus prejuicios ideológicos, minimizan el debate alegando que simplemente se trata de cuestiones mediáticas impulsadas por grupos derechosos. Lo mismo de siempre, al menos, el mismo recurso kirchnerista de siempre.

 

Termino afirmando que efectivamente la cuestión de la seguridad no pasa sólo pos cuestiones que tienen que ver con la lucha contra los delincuentes, sino más bien con la prevención y el ataque a las causas del delito, entre las que podemos enumerar: exclusión social, marginación, narcotráfico, desempleo, entre otras. Pues parece que desde el Gobierno le seguirán echando la culpa a la década del ´90. Olvidan que llevan ya 11 años en el poder. Los índices de pobreza, si bien se redujeron hace unos años, están creciendo nuevamente. Los jóvenes “ni ni”, esos que ni estudian ni trabajan, víctimas tal vez de la desnutrición infantil, que les ha atrofiado el cerebro; del narcotráfico, que actualmente les mata las neuronas; y de la cultura de la vagancia, que les ha quitado toda idea del trabajo digno como fuente de recursos para vivir, en virtud de las políticas clientelares del Gobierno kirchnerista, son los principales protagonistas de la realidad delictiva.

Para quienes entendemos que los planes sociales resultan necesarios en momentos de crisis, pero deben ser parte de un programa completo de inclusión, y no una práctica clientelar, nos da pena que la política social contra la exclusión del gobierno se haya reducido prácticamente a eso, logrando que generaciones completas hayan vivido toda su vida de la dádiva, sin tener noción de lo que es el trabajo digno. Pensemos en aquellos niños que cuando asumió el Gobierno de Néstor contaban con 2 o 3 años de edad. Llevan más de 10 años viviendo de planes del estado, sin ver a su padres ni hermanos trabajar, y hoy por hoy encima resultan ser presas del narcotráfico que los ha envuelto en el consumo y la adicción, llevándolos, casi indefectiblemente, a la delincuencia como forma de vida.

El Gobierno es serio responsable de ese escenario: contribuyó a la pérdida de la cultura del trabajo, a que crezca la desnutrición infantil, y a que se instale el narcotráfico enla Argentina.

 

De modo que por supuesto que desde mi punto de vista se deben combatir las causas de la delincuencia. Pero este Gobierno no ataca ni las causas, ni las consecuencias. Se lava las manos, y siguen siendo Clarín, la década del ´90, la dictadura militar, Roca, y Cristóbal Colón los únicos responsables de todos los males del País…


Tags: Inseguridad, Código Penal, Kirchnerismo, Cristina, Zaffaroni, GGPolitica, German Grosso

Publicado por GEGM_81 @ 1:54  | politica
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