Mi?rcoles, 20 de febrero de 2013

Benedicto XVI

El Espíritu enviará un nuevo Pastor para el rebaño… mientras, una página de la historia acaba de cerrarse, y Benedicto XVI ya se ganó un lugar en nuestros corazones

Por Germán Grosso Molina

Consternado y sorprendido por la “novedosa” (al menos en los últimos 600 años) “renuncia” del Papa Benedicto XVI, al igual que todo el mundo católico y no católico, comparto con uds. algunas breves reflexiones.

Sobre Benedicto XVI, ya algo expuse en una nota del 2011 sobre lo que él me ha producido (véase, “Luz del Mundo”, remito a su lectura). Sólo agregaré que al final de cuentas, me he encariñado mucho con este hombre. Destaco su sabiduría, conocimientos, prudencia y humildad. Creo que ha hecho mucho y nos ha dejado una gran enseñanza, por lo que sus discursos, homilías y catequesis son dignas de ser leías y aprovechadas. Lo que ocurre es que toda su labor, se encontró desde un principio sin dudas opacada por el majestuoso pontificado de Juan Pablo II, cuyo paso por la cátedra de san Pedro aún hoy repercute en el seno de la Iglesia y del mundo entero. Benedicto siempre estuvo “a su sombra”, pero estuvo. Fue, como cardenal, uno de sus máximos colaboradores, en lo que a la cuestión doctrinaria se refiere (fue prefecto del a Congregación para la Doctrina de la Fe). Como sucesor, se encargó de profundizar en los lineamientos del Papa Juan Pablo II, quien por su parte se encargó de hacer vigente el Concilio Vaticano II. Entre ellos, afianzar las relaciones con las demás iglesias cristianas separadas, y el resto de las religiones. El papa polaco dio los primeros pasos (fue el primer pontífice en visitar una mezquita y una sinagoga), y el alemán, a mi entender, lo consolidó. Principalmente se avanzó mucho en las relaciones con las iglesias orientales y la anglicana.

Asimismo las jornadas mundiales de la juventud, la defensa de la vida humana inocente, las denuncias contra el mundo del consumismo y el capitalismo salvaje (véase la CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE “MOTU PROPRIO” DE BENEDICTO XVI SOBRE LA PREVENCIÓN Y LA LUCHA CONTRA LAS ACTIVIDADES ILEGALES EN EL CAMPO FINANCIERO Y MONETARIO), el combate contra la pobreza (ver MENSAJE PARA LA CELEBRACIÓN DE LA XLII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ, 2009:  COMBATIR LA POBREZA, CONSTRUIR LA PAZ) la paz mundial (ver MENSAJE PARA LA CELEBRACIÓN DE LA XLVI JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ, 2013, BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ) y la solidaridad entre las naciones, siguieron siendo temas centrales del pontificado. La evangelización de África y Asia también. Pero claro, estos temas, luego del “huracán Wojtyla”, no resultan novedad, y es por eso que afirmo que el papa Benedicto siguió la obra del polaco, pero a su “sombra”. Su timidez y sencillez, distinto a lo carismático y mediático que era Juan Pablo, opacan su misión. Pero, como vemos, fue sumamente importante y trascendente lo logrado en el afianzamiento de esos propósitos por Ratzinger.

La lucha contra el “relativismo” fue, tal vez, su principal batalla intelectual. Ante un mundo que niega la existencia de la “verdad” o la pone en duda, y para el cual no existen valores y principios supremos, por no decir absolutos; que niega la existencia de una “moral” objetiva; y para el cual, todo es “relativo”, y por lo tanto, “todo vale”, es sin dudas un gran desafío sembrar el mensaje fundamental de la Iglesia, presentando a Cristo como “el camino, la verdad y la vida”. Para esta lucha, el papa “teólogo” tal vez fue la mejor herramienta que encontró el Espíritu en la viña del Señor, y Benedicto XVI estimo que estuvo a la altura del debate, y de nuestra parte, fieles cristianos, sólo resta comprenderlo, empaparnos de su mensaje y sus argumentos, y… evangelizar.

En un portal católico, una de sus columnistas, nuestra amiga Inés Frank, decía: A una edad en la cual la mayoría de las personas se encuentra jubilada o al menos retirada de la actividad, Benedicto debió resolver cuestiones muy dolorosas para la Iglesia, en medio de una campaña mediática artera y sistemática. En efecto, a los ya graves temas que el Papa hacía frente, se le sumó la guerra comunicacional en la cual no se toleraba que un Papa hablara claro en cuestiones morales y que reasegurara para todos los fieles la constante enseñanza católica sobre la vida, la familia, el amor y la verdad.

Es que para poder opinar con cierta solvencia sobre el Papa es necesario al menos haberlo seguido en sus Encíclicas, exhortaciones, discursos y alocuciones, con buena fe y mentalidad abierta. Es más, me atrevería a afirmar que habría también que compartir la Fe y el amor a la Iglesia, familia de los bautizados unidos en la única barca de Pedro…

Entre los temas por lo que se diferenció de su predecesor, uno de los más importantes logros de Benedicto fue sin dudas la lucha contra la “mugre” interna de la Iglesia. El Papa se encargó de “humillarse” públicamente ante el mundo, aceptando y cargando sobre sí (como pastor de su Iglesia), las manchas más horrendas que se han encontrado, como los numerosísimos casos de pedofilia y abuso de menores por parte de obispos y sacerdotes católicos. El Papa se hizo cargo de esa situación, pidió perdón al “mundo”, se entrevistó con las víctimas y sus familiares, denunció esa situación y la sacó a la luz, la calificó como una “mancha” de la Iglesia, y ordenó, en términos canónicos, los procedimientos necesarios para que todos esos casos se resuelvan, llegando incluso, a la pena y condena por parte de las autoridades civiles de cada Estado (ver “Abuso contra menores, la respuesta de la Iglesia”). ¿Qué más se puede pedir?

Lamentablemente el Papa en muchos casos ha estado sólo. Evidentemente muchos no lo han entendido. Y, lo más triste, se advierte que existen serios problemas internos dentro de la curia romana. La gran sabiduría y sus elevados conocimientos filosóficos y teológicos, y la humildad para encarar desafíos grandes en la Iglesia, no han sido suficientes para afrontar la realidad del mundo actual y de la Iglesia. Hubo, desde mi parecer, hasta cierta “ingenuidad” para moverse en el complicado mundo de las relaciones políticas y diplomáticas, propias de su personalidad austera. Y evidentemente, se agotó, sus fuerzas ya no le responden como él quisiera, y como él entiende que deben responder a quien tiene en sus manos la barca de la Iglesia de Cristo. Y ésta, es posible, sea su más grande enseñanza: la humildad de dar un paso al costado cuando uno lo cree necesario.

Los creyentes estamos convencidos de que la Iglesia ha sido fundada por Jesucristo, el Señor, el hijo de Dios vivo. Cristo la construyó sobre los “apóstoles”, sobre los que luego descendió el Espíritu Santo. Jesús prometió que las fuerzas de la muerte y del infierno no acabarían con ella, y que él estaría con nosotros “hasta el fin del mundo”. El Papa, es el “vicario” de Cristo, el sucesor de san Pedro, primer pastor de la Iglesia. Por lo tanto no tenemos que dejar de ver la obra de Dios sobre estos acontecimientos. Es momento de aumentar nuestra Fe, nada menos que en el “Año de la Fe” proclamado por Benedicto, y nuestra oración.

En su Carta Porta Fidei, nos decía: Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. En la homilía de la santa Misa de inicio del Pontificado decía: «La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud»

El Espíritu enviará un nuevo Pastor para el rebaño… mientras, una página de la historia acaba de cerrarse, y Benedicto XVI ya se ganó un lugar en nuestros corazones.

 

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Tags: renuncia, benedicto xvi, iglesia catolica, German Grosso, GGCristianismo

Publicado por GEGM_81 @ 12:49  | cristianismo
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Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 27 de febrero de 2013 | 11:05

Muy buen aporte! Gracias. S.J.