S?bado, 18 de agosto de 2012

14/08/2012 REALIDAD

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"No todo lo pasado fue mejor, pero inexorablemente se han perdido los valores, el sentido de la propia existencia. La vida no tiene valor. Antes se educaba inculcando la responsabilidad. La tenacidad era una virtud. Sosteníamos que la constancia rinde sus frutos con el tiempo''

Prof. Elizabeth Cisella - Docente y musicóloga

(Publicado en Diario de Cuyo)


Educar significa un esfuerzo desgastante para lograr imprimir, arraigar valores. En pocos años todo ha cambiado vertiginosamente. Los cambios han sido tan radicales que no nos han permitido adecuarnos a ellos. Lo que siempre se dio por descontado se vuelve obsoleto. No hace tanto tiempo, cada uno sabía su rol, lo que debía hacer y lo que los demás esperaban. Los maestros, los mayores, los médicos, merecían respeto y consideración y se obraba en consecuencia. Regían los principios morales comunes.

Hoy, el mundo está patas arriba. En la sociedad y por ende en el ámbito educativo, las diferencias de la educación de antes y de ahora son abismales. Todo lo que se nos inculcó como valores inamovibles, ha sido avasallado; la familia es discutida, las tradiciones olvidadas, la religión abandonada. Falta autoridad, equilibrio, sentido común y hasta buen gusto. No hay sentido del ridículo; lo chabacano y vulgar cada día va ganando terreno. La moral, la ética, han sido relegadas al desván o un poco más abajo. La sana sociedad se ha agotado en la acción educativa tratando de enseñar a los niños y jóvenes, lo que deben saber, decir o hacer, o a lo más íntimo de la persona, lo que está llamado a ser.

En los medios se festeja y promueve la promiscuidad sexual, con permanentes provocaciones, desnudos, groserías escandalosas, escenas bochornosas y de pésimo gusto. Campean la vulgaridad y la violencia, la obscenidad se muestra sin reparos, ofreciéndolas como cosas graciosas. Se ha convertido en una verdadera cruzada la competencia de algunos padres de familia y colegios que deben luchar contra los medios, modas e ideologías. Vulnerando la libertad se introducen en el hogar por medio de la televisión, con jugosas tentaciones económicas y futuros promisorios, a quienes se presten a participar en programas y shows.

Como otras tantas personas soy el resultado de la educación tradicional a la cual, adhiero. Es imprescindible volver a educar inculcando la responsabilidad, el respeto a los demás y a uno mismo; en el pudor, en la presentación, lenguaje y actitudes. No todo lo pasado fue mejor, pero inexorablemente se han perdido los valores, el sentido de la propia existencia. La vida no tiene valor. Antes se educaba inculcando la responsabilidad. La tenacidad era una virtud. Sosteníamos que la constancia rinde sus frutos con el tiempo. Hoy queremos todo ya y a cualquier precio. La honestidad era motivo de orgullo. Se ha perdido la certeza de que sólo esforzándonos y trabajando podemos aspirar a un techo propio sobre nuestras cabezas. Que se necesita leer todos los días un poco para mejorar nuestras perspectivas, y a no gastar más de lo que uno puede.

Vivimos en la era del consumismo exacerbado, nada dura para siempre, queremos cambiar permanentemente de televisor, auto, lavarropas y atuendo. El "guardar para tener\'\', sacralizado hasta no hace tanto, no tiene razón de ser, porque hasta los más tradicionalistas nos hemos visto sorprendidos y sufridos por el "uno a uno\'\', el corralito, el corralón, la dolarización y la pesificación, en una continuidad sin pausa.

En cuanto a la innovación tecnológica, es beneficiosa, si antes se prepara a padres y alumnos sobre el manejo de esas nuevas herramientas de trabajo. Muchos padres se sienten apabullados y manifiestan que no tienen idea de cómo funciona una computadora. No basta con poner a un alumno frente a una máquina, hay que proporcionarles los conocimientos para optimizar el uso y deberá haber un estricto control de los padres en cuanto a los contenidos. Recientemente he leído los resultados de unas investigaciones que sostiene que ha mayor nivel educativo de los padres, menos se utiliza la computadora.

En este momento, para emerger de esta crisis, cada uno debe asumir el desafío, tender a recuperar los valores manifestándonos en pequeños gestos y acciones. Con orden, trabajo, disciplina, esfuerzo, podremos lograr el bienestar, la prosperidad y la cohesión social.

Está en juego nada menos que el futuro de nuestras familias y por ende el futuro de la nación en su conjunto.

Se requiere docentes bien preparados, equilibrados, maduros afectivamente. Aplicando una pedagogía de la esperanza podemos apostar al futuro.

Cita web:

http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=533632


Tags: tinelli, educacion, virtud, tele vision

Publicado por GEGM_81 @ 5:50  | inter?s general
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