Martes, 14 de agosto de 2012

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Por Germán Grosso Molina

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El hashtag #VamoslosPibes fues el más característico de los diferentes perfiles que en Twitter iban hablando, comentando, alentando, relatando, etc. los diferentes partidos de la Selección Argentina de Voley durante los Juegos Olímpicos de Londres ´12, utilizado incluso por los propios jugadores del seleccionado, que a través de la red social iban comunicándose con todos los hinchas, comprartiendo vivencias y experiencias durante los juegos (lo que merecería una nota aparte, ya que la mayoría de los atletas, o al menos los más populares - Manu, Luciana, etc. -, hicieron un gran uso de la red). La etiqueta referida, hace alusión al hecho de que la selección actual tiene un promedio de edad que ronda los 22 o 24 años, siendo que además éste fue el debut absoluto en juegos olímpicos de la totalidad de los jugadores. Comparada con la selección de basquet ("gloriosa" por cierto), o Las Leonas, sin dudas que se muestra como la más joven de todas. Y a ello haremos referencia en esta pequeña nota.

Me animo a escribir este post, ya que tiempo atrás me dediqué, o al menos intenté, practicar este deporte, que más allá de mis habilidades para él, me apasiona y me atrapa mucho.

Particularmente quiero referirme a un fenómeno que se ha dado en general en el deporte argentino en estos últimos juegos (al igual que en casi todos los anteriores): la pobre cocecha de resultados exitosos. Merece una nota y análisis extra lo que ocurre con el deporte nacional, pero ahora sólo nos dedicaremos al voley. Me mueve a esto, escuchar las burlas o la ironía con que ciertas personas, incluidas periodistas (no el caso de los deportivos en general), que con aire crítico y duro, menosprecian a los atletas argentinos. Sobre esto, una sola aclración: no es posible comparar los presupuestos y el apoyo, tanto oficial como privado, que recibe el deporte, en sus distintas disciplinas, en otros países con el nuestro; siendo que no es casualidad que sean las principales potencias mundiales las que también tienen ese adjetivo en el ámbito deportivo. Hablamos de EE.UU., China, Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña, Rusia, Holanda, etc., los que se ubican siempre entre los 10 primeros países del medalllero olímpico. No podemos exigir los mismos logros y éxitos a un remista, maratonista, nadador, judoca, etc., argentino, que dentro de un total amateurismo dedica su tiempo a la práctica deportiva - y la de alto rendimiento requiere muchas horas diarias, además de dieta, cuidado de la salud, etc.-, que los que puede obtener un deportista que vive de la práctica de su deporte, en instalaciones acordes, con gastos de alimentación, viajes para competencias internacionales, indumentaria, gastos de salud, etc., todos cubiertos, ya sea por el estado o las federaciones deportivas. Esto para tener en cuenta, en relación con los atletas de disciplinas que, al menos en nuestro país, son absolutamente amateurs.

No es el caso éste del voley, el cual, desde hace varios años, ha alcanzado un alto grado de profesionalismo, pero no el que tienen (y a la vista está), las grandes potencias de este deporte: Brasil, Italia, Rusia, Serbia, EE.UU., Polonia... Por ello, el reclamo de resultados para esta selección resulte tal vez más "justificado". Personalmente me he visto, varias veces, en esa postura. Pero, siendo más reflexivo, creo que caben algunas consideraciones.


Existió una gran generación que, a semejanza del fenómeno de Guillermo Vilas para el tenis, le dió un gran impulso a este deporte en nuestro país, mostrándolo como una disciplina atractiva, emocionante e interesante. En ellas encontramos a los grandes próceres del voley nacional, entre los que puedo nombrar a Hugo Conte, Raúl Quiroga, Waldo Cantor, Daniel Castellani, Jhon Uliarte, a quienes se les sumaron, un poco opacados por esas figuras, Chiqui Wiernes (sanjuanino, igual que Raúl), y Javier Weber (juvenil en esos tiempos, aprendiz de esos monstruos), entre otros. Ellos son, al menos así lo relatan las leyendas populares de este deportes, que uno ha escuchado de sus entrenadores, jugadores veteranos, o el mismo publico de aquellos años, además de algunos relatos de periodistas especializados que aparecen de vez en cuando en transmisiones o programas especiales. A esa generación le debemos, no sólo el bronce en el mundial de Argentina del ´82, y el bronce en los JJ.OO. de Séul ´88, sino también haber introducido la práctica masiva de este deporte en la Argentina, movilizando a escuelas, universidades y clubes, que comenzaron a practicarlo y seguirlo de manera más popular. Esos grandes trajeron la simpatía por el voley, que no se iría nunca más... Hablamos claro está de la década de los ´80.

Pero a la vez, Brasil, Italia, Rusia, y en aquellos tiempos los asiáticos, iban transformándolo en deporte profesional y popular entre su gente, algo todavía muy lejano en nuestro País.

Vinieron los primeros aprendices de esa generación. Así fue que durante los ´90, mas que nada desde mediados hasta fines de esa época, fue creciendo y formándose una nueva generación de nuevas figuras, entre las que encontramos ya en esta época a un adulto y maduro Javier Weber (había ido como juvenil a los JJ.OO. de Seúl ´88), Marcos Milincovik, Jorge Elgueta, Alejandro Spajic, Leandro Maly, por nombrar a los más representativos y destacados. Ese grupo comenzó su era obteniendo en poco tiempo, los Juegos Panamericanos del ´95 en Mar del Plata, y logrando una brillante actuación durante los JJ.OO. de Atlanta ´96. Personalmente, fueron esos dos momentos de esa Selección lo que logró en mí una gran atracción y admiración por este deporte, y me llevó a jugarlo a los pocos años, y creo que a mucha gente también le ocurrió lo mismo. Esas actuaciones prometían logros a corto plazo. Se hablaba de voley, la selección llenaba estadios, comenzó a jugar la World Legue y a recorrer el país, con un altísimo nivel de popularidad. Copó la pantalla de ESPN, y los noticierons deportivos hablaban de ella. Dirigía ese equipo Daniel Castellani desde el banco, y Weber, desde la cancha (era el capitán).

Sin embargo, pasaban los años, los mundiales, las World Legues, y los triunfos no llegaban. Se estuvo muy cerca en Sidney ´00. La selección eliminó nada menos que a Brasil en cuartos (tambi{én lo hizo en Atlanta ´96, siendo Brasil, en aquel momento, el campeón olímpico), y estuvo muy cerca de ganar la semifinal, pero finalmente terminó cuarta. El momento de mayor madurez de esa generación, a mi entender, y cuando más espectativa se tuvo en ella, fue durante el Mundial 2002 en Argetina, y en los JJ.OO. de Atenas ´04, pero no se logró ni siquiera el podio en ninguna de las dos competencias, aunque se estuvo muy cerca.

Allí fue cuando mucha gente, incluso del ambiente voleibolero, empezó a reclamar triunfos y logros, y a cansarse de espectativas y promesas. Y algo de eso había sin dudas... Era una selacción llena de estrellas que entraban ovacionados a las canchas, pero que no conquistaba ningún título. Sin embargo, creo que a esa generació le debemos un gran salto en el voley nacional. Durante los ´90, luego del fenómeno de los ´80, se jugaba voley en la universidades, escuelas, etc., y algunos clubes recién comenzaron a armar equipos verdaderamente competitivos, y se comenzaron a generar competencias de alto nivel. Así surgió la Liga Nacional, que comenzó a disputarse a finales de los ´90, con televisación incluída. Con gran espíritu federal, la Liga se jugaba a lo largo del País, y los clubes, de a poco, iban incoporando jugadores profesionales de nivel internacional, mientras que sus propios jugadores iban creciendo y formándose, al igual que sus divisiones inferiores, que se fogueaban con esos grandes voleibolistas...

Por eso creo que a esa generación, donde Milincovik es el ícono máximo, le debemos ese salto hacia el profesionalismo del voleibol nacional. Hoy por hoy nuestra Liga se encuentra, según los que saben, entre las 5 u 8 más competitivas y profesionales del mundo, y no es poca cosa, si consideramos que en el fútbol nos situamos en el mismo lugar, siendo éste el deporte emblema de la Argentina.

Que Giba (el punta brasileño), el mejor jugador de la última década del mundo, ganador de Copas del Mundo y Ligas Mundiales, quien ha militados en los mejores equipos europeos y brasileños, se haya incorporado a uno de nuestros clubes para la próxima temporada, en el final de su carrera, comprueba ciertamente la afirmación anterior.

No se clasificó para Beijing ´08. Pero detrás de esa última generación, venían unos pibes con mucho hambre de gloria. Y con el deporte en la sangre, mamado desde la cuna, se fue forjando. Han competido en mundiales y torneos continentales juveniles, con excelentes participaciones. ¿De quién hablamos? de los nuevos "pibes". Hijos o sobrinos de aquella generación cimental: Rodrigo Quiroga, Facundo Conte, Nicolás Uliarte, Iván Castellani (¿sabrán hijos y sobrinos de quiénes son?), junto a De Cecco, o las revelaciones como Crer y Solé, bajo el mando de Javier Weber en el banco, han encarado los últimos años, vistiendo la camiseta nacional. Estos chicos, lograron ya por primera vez clasificar a la selección para las finales de la World Legue por mérito propio, en el 2009 (en el ´99 se clasificó, pero por ser país organizador). Tuvieron una importante actuación en el mundial de Italia ´10, y la Copa del Mundo de Japón ´11, y así llegaron a estos juegos, en el que debutaron absolutamente en un certamen olímpico.

Con lo dicho, concluyo en que es razonable y posible, considerando el talento y la garra de estos jugadores, creer en esta Selección. Ya sé, lo mismo se decía de la selección de Milincovik y compañía... pero como brevemente he relatado, son tiempos y grupos diferentes. Me parece, y los entendidos afirman lo mismo, que es posible ilusionarse con este equipo. ¿Era posible hace a penas 12 años, ver a una selección de basquet ganando el oro olímpico, con equipos como EE.UU., España, Lituania, Rusia, en frente? La generación dorada lo logró, y se transformó en el equipo, a mi entender, más grandioso del deporte argentino de la historia, superando al fútbol por cuestiones que merecerían una nota a parte. ¿Por qué no soñar con una generación dorada de voleibolistas? Creo que las condiciones estan dadas. El voley argentino está pasando un muy buen momento. Como ya dije, la liga nacional tiene un altísimo nivel, se exportan jugadores continuamente a las mejores ligas, y este equipo de jugadores, ya tiene su ADN propio, su impronta, marcada por el talento innato de muchos de sus jugadores, y la garra y la pasión de todo el conjunto. No sé si Weber continuará al frente. Ciertamente ya ha cumplido un ciclo, el de formar la base de este grupo, y merecería la oportunidad de pasar a una segunda etapa. Él mismo lo dijo: "estos pibes, después de los juegos, ya serán hombres", significando que la etapa de incursión internacional y debut olímpico, ya se superó. Quedará saber si a él le tocará pasar a una segunda etapa, la de luchar seriamente por los logros que el voley se debe en estos, por lo menos, 30 años de historia, rica, apasionante, pero sedienta de triunfos y oro.


Links:

Federación Argentina de Voleibol

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Tags: juegos olimpicos, londres 2012, voley, argentina, historia, German Grosso, GGDeportes

Publicado por GEGM_81 @ 13:17  | deportes
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