S?bado, 28 de abril de 2012


Por Germán Grosso Molina

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Como habrán visto, si son seguidores del blog, hemos estado dedicando tiempo a temas por demás delicados, relativos a lo que viene sucediendo últimamente en nuestro País.
Pero como hace un tiempo decidimos agregar esta sección, referente a lo cotidiano, a las cosas sencillas del día a día, con el fin de divertirnos un poco, retomaremos, al menos por unos instantes, ese propósito.
En esta oportunidad, se me ocurrió reflexionar sobre un lugar o ámbito (no se bien como llamarlo), en el que de repente nos solemos encontrar frecuentemente, en forma forzosa por cierto, mientras transcurren diferentes momentos de nuestra vida.
Y es así que cada vez que vamos al dentista, al médico, a comprar repuestos para el auto, a una oficina pública, o a una gomería, nos encontramos en ese tan motivador y alucinante sitio, como lo son las "salas de espera".
La Wikipedia las define así: Una sala de espera es un edificio, o una parte de un edificio donde la gente se sienta o permanece de pie hasta que el hecho que está esperando ocurre.

Sigue diciendo la cyber-enciclopedia que existen de diferentes clases, y se refiere a dos:
 * Una es aquélla en la que los individuos se van de uno en uno, por ejemplo en una consulta médica o de cirugía o el exterior de la sala de profesores de una escuela.
 * La otra es aquélla en la que la gente se va en masa tal como ocurre en las estaciones de tren, las terminales de autobuses y los aeropuertos.
Estos dos ejemplos también destacan la diferencia entre las salas de espera en donde se pide al individuo que espere hasta que llegue su turno (sala de espera privada) y las salas de espera en las que uno puede entrar y salir a voluntad (sala de espera pública).

Luego las sigue describiendo de esta manera:
La mayoría de las salas de espera contienen asientos para la gente de modo que no tengan que permanecer de pie. Las salas privadas suelen disponer de libros y revistas para amenizar la espera a los asistentes. En las salas de espera públicas no es infrecuente encontrar máquinas expendedoras así como paneles informativos sobre los tiempos de salida y llegada de los diferentes transportes. Algunas tienen así mismo aseos adyacentes. Los largos tiempos de espera han impulsado la instalación de elementos recreativos junto a las salas de aeropuertos o estaciones: juegos para niños, televisiones de plasma e, incluso, algunos servicios como masajes o manicura.

Tal vez ud. se esté preguntando en este momento ¿Qué hace una enciclopedia hablando de "salas de espera"? También me lo pregunto yo, ya que quise ser original con el tema elegido, y me encontré con un desarrollo, al menos primitivo, de un tema que en verdad preocupa, y mucho, a las mentes de nuestro mundo moderno.

De las salas descriptas, me dedicaré a las denominadas "privadas", es decir las del dentista, médico, etc. O en su caso las semi-públicas, podríamos decir nosotros, como lo son las de una farmacia, una fiambrería, un videoclub, etc., para distinguirlas de las públicas propiamente dichas, como serían la terminal de ómnibus, un aeropuerto, etc.

En ese sentido he logrado percsibir que, al menos en nuestra ciudad, muchas vece hay poca preocupación por parte de los profesionales (generalmente a los que uno debe recurrir ante un problema de diferente tipo: el dolor de una muela, un resfrío, etc.) por el cuidado, diseño, configuración, de tan noble espacio.

Justamente uno acude a ellos por necesidad, pues en muchos casos uno no va gustosamente al dentista, médico, o a ver un abogado (a quienes se busca, generalmente, cuando hay problemas con la ley), por necesidad. Por lo tanto tengamos en cuenta eso: vamos a esos lugares cuando estamos en presencia de un problema (o cuando queremos evitarlo). Segundo: necesitamos del profesional al que acudimos. 

Y así nos encontramos de repente muchas veces encerrados en recintos estrechos, poco iluminados, por lo general improvisados en un pasillo, un garage, el descanso de una escalera (me ha pasado), la puerta de un ascensor, etc. pues pocas veces las salas de espera han sido tenidas en cuenta en el diseño del lugar al que acudimos (clínica, estudio, etc.). Asimismo por lo general nos vemos situados en sitios muy mal decorados, con cuadros ordinarios, cortinas sucias, plantas artificiales deterioradas, y paredes mal pintadas. Aclaremos desde ya que esto es en general, pues hay lugares muy bien presentados.

En cuanto a las sillas, que resultan indispensables para la espera, suelen ser incómodas y baratas, y a veces insuficientes.

En la misma sala suele ubicarse la pobre "secretaria" del lugar, que no puede preservar el más mínimo espacio de intimidad, y es así que vemos como las pobres chicas (que no son las rubias de minifalda que suelen presentarse en la TV), o a veces señoras de avanzada edad, tienen que hacer malabares mientras atienden el teléfono, dan turnos, cobran consultas de los pacientes y/o clientes, riegan las plantas (cuando las hay), y pasan el lampazo. Ni hablar si quieren hacerse tiempo de tomar un "té".

Éstas muchas veces, siendo que deben pasar horas en esos "sucuchos", tienden a darle un aire de entretención al lugar. Es así que con ese ánimo de contribuir al bienestar general de la población que acude a esos lugares, suelen tener encendida una radio que en la gran mayoría de los casos suena mal o hace interferencia, y casi siempre pasan música latina (me refiero al regeton en todas sus variedades), o romántica (me refiero a los melosos jovencitos que cantan letras de amor, con horrorosos tonos y mediocres acordes). Esas FM casi siempre tienen conductores/as que se esmeran por limitar su actuación a leer y releer los mensajes que los oyentes les envían, y es así que después de una insoportable canción de Axel o Enrique Iglesias, escucharemos mensajes de una quinceañera que se acaba de pelear con el novio, o saluda a un amiga que se ha peleado con el novio, o habla de la anterior oyente... que se peleó con el novio. Otra de las tareas a la que dedican su tiempo los conductores, es a sortear entradas para ir a ver los mismos cantantes melosos que pasan, proponiendo concursos que tienen que ver con adivinar el nombre de un tema, o el del cantante, etc. Son verdaderamente geniales...

Con mejor suerte encontramos TV. Éstos muchas veces reproducen canales de música latina, con idénticas características que las antes descriptas. Pero otras veces, sintonizan canales de noticia, entre ellos los mal llamados "nacionales" (ya que simplemente son de Buenos Aires), en donde por lo general tenemos que aguantar una nota de 25 minutos, cubriendo un choque entre un taxi y un puesto de revista, en el barrio de Once, con los comentarios de porteños enfurecidos que aprovechan el micrófono para criticar a Cristina, al FMI, Menem, Grondona, y se quejan por vivir en un País como el nuestro. Digo yo ¿No hay cosas más importantes en el resto del Pais para perder 25 minutos con un choque de un taxi? Otras veces, justo es el horario de la lotería, y tenemos que escuchar a ese simpático señor cantando como bobo, cada vez que sale el Ochoooooo. En fin, la espera en esos lugares es maravillosa...

En algunos casos hay dispensadores de agua. Muchas veces uno tiene sed, pero se encuentra con el primer inconveniente de que los vasos los distribuye la secre multifunción, y  a veces resulta incómodo molestarla, y muchos se aguantan las ganas. Pero otras veces ocurre todo lo contrario. Es tan aburrido el trámite de espera, que a veces, para perder un poco el tiempo, sin sed muchos solicitan un vaso de agua, con tal de hacer algo, por que sí nomás... y se ven en el compromiso de tener que tomárselo entero, "enguatándose" sin necesidad.

Las salas de espera, hablando de cuestiones fisiológicas, no suelen estar equipadas con "baño", y cuando estos existen, son sucuchos de dos por dos, en donde no hay "bidet", el inodoro suele estar sin la "tabla", pocas veces hay papel, y casi nunca jabón. Ir al baño, se transforma en una "odisea". Además el baño en esos casos, es el depósito de artículos de limpieza, por lo que uno tiene que hacer piruetas entre secadores de piso, lampazos, baldes, y soportar el olor a lavandina y brillapiso.

Ni hablar de los "revisteros". Éstos están llenos de "residuos o restos de revistas", pues rara vez encontramos una completa. Las mismas suelen tener una actualidad no menor a los dos años. Es así que hoy (abril de 2012), podemos encontrarnos con una revista que cubre el mundial de Alemania del 2006, o la fiesta de Gente del 2008. Por lo general lo que encontramos son los suplementos que nadie lee de los diarios del domingo, que traen notas entretenidísimas  referidas a comidas típicas, el horóscopo que no puede estar ausente, una nueva dieta, y la infaltable entrevista a un famoso de bajo perfil que cuenta cuántos hijos tiene, que espera de la vida, la amistad, y que proyectos tiene para el próximo año (que por lo general, ya pasó). También encontramos la presentación de un nuevo 0 km. de alguna marca de autos (que ya resulta un modelo viejo), y las películas que se estrenan esa semana, además de mediocres chistes de humoristas gráficos. Es decir, interesantísimas publicaciones que aumentan nuestros profundos conocimientos de la vida.

También se puede encontrar ofertas de supermercado, pero claro, ya no son ofertas, pues podemos encontrar un catálogo de Falabella con promociones del día del niño, pero del 2007. Otras veces hay catálogos, viejos, de cosméticos. Estos resultan interesantes para los varones, ya que aparecen hermosas señoritas luciendo lo último en lencería. He llegado a ver en esos revisteros guías telefónicas, o la revista del cable con la programación del invierno del 2008.

Digo yo, ¿qué se piensan estos tipos? ¿Que somos salames? ¿O de verdad creen que a un paciente, enfermo o cliente, le va intereresar las ofertas del Easy de hace un año atrás, o la guía de teléfonos?

Ante tan desolador panorama, muchos han acudido a llevar su propio MP4 o a un libro o revista de la casa. En el primer caso quiero decir que es casi imposible escuchar tranquilo la FM que a uno le gusta, sin que retumben en nuestros oídos los últimos éxitos latinos de la radio del lugar (esa de la que hablamos al principio). En el caso de la lectura, salvo un gran poder de concentración, resulta dificilísimo seguir el texto elegido, ante niños que juegan o pelean entre ellos, la secretaria que llama los turnos, o la gente que tose, además de la radio mal sintonizada que resuena en el recinto.

Otro tema: Me he dado cuenta que la gente no sabe cómo actuar. Claro, si imaginamos que llevamos más de 35 minutos en un recobejo de 4 metros cuadrados, codo a codo o cara a cara con un semejante, no queda otra, aunque lo tratemos de evitar, aunque nos resistamos tenazmente, que caer en el típico y tradicional, pero lamentable y tétrico comentario acerca del estado del tiempo, y siempre habrá uno que decide romper el hielo, y lanzar al típico:

- ¡Qué calor! ¿eh...? (esperando respuesta).

Y claro, al interlocutor no le quedara otra que asentir lo dicho por el semejante, y hacer referencia a lo que ha dicho el pronóstico del tiempo, y no podrá faltar el retruqueo:

- Ni me diga, si dicen que va a seguir hasta el sábado... que bárbaridad...
(Si es invierno la conversación será igual, pero donde dice "calor", debe entenderse "frío").

Luego vendrá un silencio incómodo, hasta que alguno de los intervinientes en el riquísimo diálogo, introduzca un debate que en la mayoría de los casos recaerá sobre los siguientes temas: 1 - Políticos corruptos; 2 - Fecha de pago de sueldos; 3 - Aumento de precios; 4 - Políticos corruptos. Y aquí ya hay que diferenciar si la conversación se da entre varones o mujeres. En el primer caso vendrá el tema del Fútbol o la profundización sobre el debate político, y cada uno aprovechará para desarrollar sus teorías sobre cuáles son las causas de las crisis actuales, incluso con datos   y estadísticas, nada de inventar cosas... además de exponer soluciones para la economía mundial. Se escucharán frases como estás:

- Obama, jah! Obama... Los yanquis la tienen clara, ellos cuando están con problemas, mandan los buques de guerra a medio oriente, sacan un poco de petróleo, y listo...

- Chávez, Chávez! Ese la tiene clara... cuando tienen problema los venezolanos, hay nomás te confiscan los bienes, y listo...

Ocurre que muchas veces quienes hacen este tipo de afirmaciones, muchas veces con elocuencia, buscan la complicidad de los presentes, los que a veces sin ninguna ganas de debatir o discutir, incluso sin saber de qué está hablando ese caballero gritón, asienten con la cabeza, o arrojando frases como estas:

- Y sí... la verdad es todo un desastre!

- Y sí, que le va a hacer.

Otros en un tono más religoso:

- Y sí, Dios nos libre...

Eso porque convengamos que no dá ponerse a hablar de Obama o de Chávez, cuando a uno le está doliendo la muela, o la rodilla... sin embargo aquel tipo vuelve a su casa convencido de que sus teorías salvarán al mundo.

El caso de las mujeres es diferente, ellas hablarán de ofertas de mercadería, ofertas de ropa, ofertas de zapatos, ofertas de sábanas, ofertas de cremas, otra vez de ofertas de zapatos, peluquería, etc.

No es el caso de las señoras de edad avanzada, que hablarán de la delincuencia que hay en la calle, de las epidemias, de que la juventud está perdida, de que los políticos son corruptos, etc.

Otro tema. Es curioso que en el caso específico de los médicos, es notable como éstos se esmeran, hacen sacrificios magníficos, por tratar de ser lo más impuntual posible. Es así que uno sale de su casa desesperado para llegar al turno de las 16, llega 16,05, se anuncia, pide disculpas por la demora, y luego de que la secretaria nos ha recibido la orden de consulta de la obra social, y cobrado el plus (que en muchos casos es ilegal...), preguntamos por la "demora" del doctor. Es ahí cuando recibimos la tan esperada respuesta:

- El doctor aún no llega, y antes que ud. se encuentran 8 pacientes. Espere por favor y ya será llamado...

A eso le agreguemos que casi nunca tienen cambio para dar el vuelto.

Es una escena que se repite constantemente, en los diversos consultorios médicos de nuestra ciudad, sin ánimo de generalizar, pues siempre hay nobles excepciones. Un día un médico nos hizo esperar 1 hora y 25 min. Pedí el libro de quejas, y el 80% de las quejas, se trataba de lo mismo.

En fin, estas son algunas simple sreflexiones sobre este "fenómeno" de las "salas de espera".

No deja de sorprenderme con gratitud, cómo algunos ya han empezado a tomar conciencia de esta realidad. En un artículo que encontré en la web, se leía lo siguiente:
¿Nos hemos planteado alguna vez cómo son las salas de espera y qué pasa en ellas? ¿Hay algo que podamos mejorar en ese sitio donde los pacientes ven a otros (mejores y peores) y donde han de estar previo a la visita (durante más o menos tiempo) con toda la posible angustia que eso acarrea? En la Revista Calidad Asistencial acaba de aparecer el artículo “Las salas de espera para pacientes con cáncer: instrumentos para su análisis y mejora” abordando esta cuestión. Revisa los aspectos físicos (accesibilidad, hostelería, confortabilidad,  condiciones ambientales…),organizativos y funcionales (información, intimidad, tiempo de espera…) mediante la observación y la pregunta directa a los propios pacientes encontrando muchos aspectos de mejora. La asistencia al paciente no empieza cuando entra en la consulta, ni acaba cuando éste la abandona.

Quiere decir que algunos ya se están preguntando como solucionar este problema que comprende a millones de clientes, pacientes, etc. que deben soportar estos tremendos suplicios.

Claro, esta reflexión es muy genérica, y nos hemos limitados a ejemplos puntuales, de profesiones puntuales, pero se imaginan que las situaciones son infinitas, y nos podríamos pasar horas relatando lo que pasa mientras esperamos el turno en una farmacia, ni hablar en la administración pública, o en una heladería... En fin, este artículo queremos que sirva como disparador para que tomemos conciencia de este aspecto de nuestra vida en sociedad, y tratemos entre todos de hacer un mundo mejor.

Finalmente espero que no se lo tomen a mal mis médicos, dentistas, etc. particulares, en realidad esta nota es para que nos riamos un poco de nosotros mismos, y no son ellos particularmente los que me han inspirado.

No olvidemos que el tiempo, nuestro tiempo, vale mucho, pues como dijo "Les Luthiers": The Time is money (El tiempo es un maní)


Links:


http://es.wikipedia.org/wiki/Sala_de_espera
http://medicablogs.diariomedico.com/humana/2009/04/30/las-salas-de-espera/


Tags: sala de esperas, revisterios, medicos, pacientes, dentistas, German Grosso, GGVidacotidiana

Publicado por GEGM_81 @ 5:41  | vida cotidiana
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