Viernes, 06 de abril de 2012

Publicado en edición impresa Diario La Nacion
Martes 27 de marzo de 2012

Editorial I

El futuro del Código Civil

Hoy Cristina Kirchner presentará el proyecto de reforma del Código Civil, elaborado por la comisión formada por los doctores Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Aída Kemelmajer de Carlucci. Se trata de un proyecto ambicioso que se ocupa de modernizar el Código Civil en muchísimos aspectos.

Se impone decir, en contra de lo que se conoce hasta el momento, que no ha tenido suficiente difusión ni entre los juristas ni entre el público en general. Además, no se conocen, entre otras, las posiciones de la Academia de Derecho, de la universidad, de los colegios de abogados, de la Iglesia Católica y de las demás confesiones que, en materia de familia y filiación, siempre tienen una voz autorizada.

Entre los temas más discutibles está el del comienzo de la existencia de las personas. Si bien el proyecto admite que ésta comienza con la concepción en el seno materno, lo cual es positivo en materia de protección del derecho de vida del por nacer, amplía el concepto a la concepción extracorpórea, al decir que la existencia de los concebidos mediante técnicas de reproducción asistida comienza con la implantación en el seno materno. Esta definición deja sin protección a los embriones aún no implantados, que para un importante sector de opinión son personas humanas, y que quedan así reducidos a la situación de las cosas y, como tales, susceptibles de manipulaciones.

Otro de los temas sensibles en esta línea es la introducción de lo que se llama la "voluntad procreacional" como elemento determinante de la filiación asistida, ajena a la realidad genética, lo cual contradice el derecho a la identidad del niño, como ha señalado recientemente la Corporación de Abogados Católicos.

La maternidad subrogada, o en otras palabras, el "alquiler de vientres", es admitida por el proyecto pese a que siempre se la consideró un contrato de objeto inmoral. La pretendida justificación de que en el extranjero se admiten estas prácticas nada prueba respecto de su bondad. También hay legislaciones que admiten la compra de mujeres o la poligamia, consideradas inmorales en sentido jurídico por nuestras leyes. Por otro lado, no es un dato menor en la materia el conflicto entre realidad genética y gestación; la fuerza de la madre portadora la convierte en madre psicológica y esto hace temblar la letra del "contrato" que se cuestiona.

La fecundación post mórtem es otra de las novedades cuestionables, pues se fuerza la naturaleza y crea un niño sin uno de los padres. Esta separación del acto procreativo diferido en el tiempo puede dar lugar a graves inconvenientes futuros.

En materia de adopción se mantienen las distintas clases: plena y simple, y se agrega la de integración, que se refiere al hijo del cónyuge o del conviviente. Es positivo que las parejas matrimoniales o convivientes deban adoptar juntas, no admitiéndose en este caso la adopción individual. No podemos dejar de reiterar nuestra oposición a la adopción por matrimonios homosexuales, por considerarla contraria al interés del menor protegido por la Convención de los Derechos del Niño.

Finalmente, por trazar un límite arbitrario de temas, se regulan dos aspectos del derecho de familia: el llamado vulgarmente "divorcio exprés", que supera en velocidad al divorcio por presentación conjunta en caso de interrupción de la convivencia. Pero más allá de ello, suprime la idea de culpa, ya no se discutirán más la infidelidad ni los maltratos ni el abandono del hogar. Si la reforma es sancionada se llenará un formulario con los convenios de tenencia, alimentos y liquidación de sociedad conyugal, sin los cuales no se admite la presentación, y el juez decreta el divorcio y aprueba o no lo acordado por las partes. Si no hay acuerdo, cada cual presenta su proyecto. Para paliar la injusticia que ello puede acarrear o la imprudencia de suprimir ciertos plazos, aparecen una serie de institutos de compensación económica cuya eficacia no ha sido probada ni discutida. Pareciera que se cuestiona la seriedad del matrimonio facilitando su disolución al máximo y se le quita contenido moral a la relación.

Otro aspecto es el de las convenciones prematrimoniales, en las que los contrayentes pueden acordar si se someterán a un régimen de separación de patrimonios, eliminando la ganancialidad, o bien seguirán con el régimen actual, donde todo lo que ingresa a la pareja a título oneroso se hace común y se divide por mitades al momento del divorcio. En la medida en que ese régimen es opcional y formal y si no se ejerce se mantiene el régimen de ganancialidad, la iniciativa es buena. Rodear de recaudos la opción permite evitar que alguno de los esposos sea sorprendido en su buena fe, y por otra parte contempla los casos de importantes patrimonios que pueden desear evitar la comunidad de bienes.

Esta es una muestra de temas que requieren un debate más amplio y, en la medida en que se vayan conociendo otros aspectos positivos o negativos del proyecto, someterlos al criterio de la ciudadanía, sin imponer nada en materia que hace a la vida ciudadana del común.


Fuente: La Nacion On Line

Imagen: Web


Tags: Codigo Civil, Vida, Familia

Publicado por GEGM_81 @ 5:10  | inter?s general
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios