S?bado, 15 de enero de 2011

Juan Cruz Ru?z (Para LA NACION)

Viernes 14 de enero de 2011 | Publicado en edici?n impresa?
?
?
MADRID.- En la ?ltima escena de la pel?cula La lengua de las mariposas , basada en el relato de Manuel Rivas, un ni?o pugna con sus padres y otros vecinos en la b?squeda de insultos cada vez m?s contundentes contra el maestro, un republicano que, en el film, encarna Fernando Fern?n-G?mez.

Al muchacho no le llegan los insultos que busca; el maestro al que ahora insultan y apedrean fue quien le ense?? a leer. Luego estall? la guerra y la poblaci?n se hizo del lado nacional y persigui? al maestro por rojo.

La vecindad le gritaba rojo, cabr?n, mientras los sublevados lo cargaban en los furgones terribles. Entonces, el ni?o encontr? en su memoria dos palabras que grit? con todas sus fuerzas: "???Tilonorrinco!! ???Espiditrompa!!!"

El no hab?a aprendido insultos... En realidad, tilonorrinco es un bicho raro que habita en Australia, y espiditrompa es la lengua de las mariposas... Palabras del maestro. Los insultos tienen su origen en el desd?n o en el odio. Como dice el fil?sofo Emilio Lled?, tienen por objeto "la descalificaci?n del otro, la anulaci?n del pr?jimo". Es una bofetada, un ninguneo. Y un chantaje. Insultar es grave, pero la sociedad se est? acostumbrando. Acaso porque las palabras pesan menos o, como dice Jos? Luis Cuerda, el director de aquella pel?cula, "porque las palabras se han abaratado". La costumbre del insulto ha arraigado de tal manera que los insultos se televisan; en reality shows y otros programas de tertulias, mujeres y hombres, a veces con estudios, por ejemplo de periodismo, se descalifican entre s? con insultos que emiten gritando. Son descalificaciones, "intentos", como reitera Lled?, "de anular al otro, chantajes, por tanto".

Si eso fuera pedagog?a, "y los medios son pedagog?a", eso ser?a lo que est? aprendiendo esta sociedad: que el insulto sale gratis. Juan Mars?, premio Cervantes, dice que lo que se oye en esos programas "se dice para crear crispaci?n"; los moderadores, que est?n ah? para ejercer ese poder, "parecen recibir ?rdenes para hacer todo lo contrario", pues cuanto m?s sube el volumen de la discrepancia m?s audiencia parece registrarse...

"Si no hay pol?mica", dice Mars?, "no hay espect?culo". Y es de lo que se trata: el insulto es el espect?culo. Jos? Luis Cuerda reconoce que si lo que se dicen los pol?ticos entre s?, en el Parlamento o en los m?tines se lo dijeran otros poderosos (los banqueros, por ejemplo), "estar?amos en una guerra". Imaginemos, consideraba el cineasta, que el presidente del Santander se sube a una tribuna para afearle al presidente del BBVA c?mo est? gestionando su banco... "E imaginemos que termina as? su parlamento: '??V?yase, se?or Gonz?lez!!'. Pues en esos niveles estamos".

As? que los medios, sobre todo los medios audiovisuales, est?n tejiendo la madeja en la que se ha enredado la sociedad del insulto, "la sociedad del lenguaje basura", que dice Emilio Lled?. La conversaci?n se interrumpe, alguien da un manotazo en la mesa y grita "?Vamos al grano!". "El que grita m?s se lleva el turno, y ese que grita ?vamos al grano! es apreciado porque es m?s directo y m?s sincero; cuanto menos elaborado es el lenguaje, m?s aprecio parece tener lo que dice". Quien se?ala a los que gritan "?vamos al grano!" es otro fil?sofo, ahora ministro de Educaci?n, Angel Gabilondo. "Es el mundo al rev?s: el que habla bien, correctamente, no tiene sitio; el m?s descuidado, el que grita o insulta tiene una recepci?n m?s considerada, como si aquel que cuida su expresi?n fuera sospechoso de falta de compromiso...".

Lled? dice que "el mal hablado suele ser el mal pensado, el que piensa mal"; pero el mal hablado tiene hoy mucho predicamento, en la vida y en los medios. Alex Grijelmo, presidente de EFE, que reform? el Libro de Estilo que El Pa?s ten?a vigente, y adem?s escribi? un libro que se titula El estilo del periodista, considera que la impunidad del insulto ha agrandado su presencia en la sociedad. "Y no hay insulto justificable. No es justificable insultar a un cargo p?blico, pues en su sueldo no est? el hecho de que pueda ser insultado. Y no se puede insultar a nadie, por principio. En los medios podr?as justificar ciertas expresiones descriptivas, aguafiestas, por ejemplo, o lerdo, y la reproducci?n de insultos dichos en p?blico se puede justificar tan solo por la relevancia de la persona que los ha proferido, el contexto en que se haya dicho, y s?lo tiene sentido si se entrecomilla..."

El insulto es compa?ero de la mala palabra, que puede resultar, en s? misma, insultante... Grijelmo ve el taco o el insulto m?s en los medios audiovisuales que en los medios impresos. Para el taco dicho en los medios, o a destiempo en las intervenciones p?blicas, o incluso en las conversaciones privadas, tiene una comparaci?n: "Los tacos son como la ropa. No puedes ir con un pijama a una boda ni meterte en la cama con un traje... En un determinado ?mbito los tacos funcionan y son ?tiles. Un m?dico puede soltar un taco muy eficaz en una conversaci?n informal, pero sentar?a muy mal escuchar el mismo taco en un congreso de cirug?a...".

Se est? produciendo una degeneraci?n del trato, dice Mars?, y se est? produciendo una degradaci?n del lenguaje p?blico, a?ade Grijelmo. Y, por tanto, se est? despreciando el significado de las palabras. "Ahora", cuenta Grijelmo, "se dice censura, tortura, nazismo, en circunstancias en que no es correcto decir que alguien ha censurado, o que alguien ha torturado, o que determinada actitud es propia del nazismo. Se dicen esas palabras y quienes las dicen no las pesan". De ese tipo de degradaciones viene lo que Lled? llama el lenguaje basura, basado en el insulto.

Humberto L?pez Morales, el acad?mico de origen cubano que acaba de publicar el libro La andadura del espa?ol por el mundo (Premio Isabel de Polanco de Ensayo) se qued? a cuadros un d?a en que miraba en su casa un programa de la televisi?n espa?ola en el que se inclu?a una entrevista a un escritor. El escuch? at?nito que el locutor le preguntaba al autor sobre el calificativo "mierda" que le hab?a dedicado un colega. Inmutable, el interpelado se entretuvo en la palabra que le hab?an arrojado y la conversaci?n gir? en torno a la mierda. "En Am?rica eso hubiera sido imposible, y es imposible. En Espa?a", dice L?pez Morales, que en aquel libro estudia la evoluci?n social del espa?ol en el mundo, "se ha degradado la conversaci?n cotidiana, y los medios audiovisuales son el origen y el amplificador de esta situaci?n...". Hace unos d?as estuvo en un bar elegante escuchando hablar a chicas elegantes de Madrid. "Lo que dec?an, aquel es un cabr?n, lo otro es acojonante, es impensable en Am?rica, y eso significa que palabras que fueron tab?es ya han sido objeto de una destabuizaci?n, como decimos en socioling??stica...".

"Palabras tradicionalmente proscritas de la conversaci?n, y sobre todo de la conversaci?n en los medios, ocupan el centro de la mesa, y aparecen tambi?n por escrito, sin comillitas ni nada", dice L?pez Morales. "Lea usted art?culos de gente muy relevante, en la prensa diaria espa?ola; ver? que traspasan todos los l?mites, hablando de los pol?ticos, por ejemplo. El insulto, las palabras que lo conforman, parece que ha llegado para quedarse, lo que produce un baj?n de calidad del discurso p?blico y, por ende, del discurso privado."

El insulto es una cobard?a que pretende dejar al otro indefenso. Es lo que dice Jos? Luis Cuerda. "Un insulto tiene siempre resultados irremediables. T? insultas a alguien. ?C?mo te puede responder? La conversaci?n es una cuesti?n de causa-efecto. Si t? le dices a otro 'hijo de puta', ?qu? esperas que pase luego? Alguna vez he ensayado, cuando me han llamado hijo de puta, a hacer esta consideraci?n: 'Es imposible que eso te conste'. Pero, claro, no siempre puedes reaccionar as?...". Cuerda se pregunta c?mo se puede aguantar, en el ?mbito pol?tico, la esquizofrenia de los que insultan por oficio y luego han de convivir. "Esos pol?ticos que se suben al atril, despotrican, y luego bajan y le preguntan al contrincante al que han puesto verde c?mo va el hijo con la gripe...".

El insulto ya es una instituci?n amparada por la tele, sobre todo. Ahora enchufas el aparato, buscas determinados diales, y si te has situado ante la pantalla con ganas de bronca la tienes. Mars? cree que "si no hay pol?mica no hay espect?culo"; Alicia G?mez Montano, la directora de Informe semanal, de Televisi?n Espa?ola, est? de acuerdo; ella ve con espanto c?mo algunos compa?eros (y otros intrusos) prolongan o excitan los insultos, entre ellos mismos o entre sus invitados. Eso invierte las reglas del oficio "tal como nos lo ense?aron; ten?amos que ser respetuosos con la ?tica, nos ten?amos que basar en la dial?ctica y en la ret?rica, ten?amos que cuidar el lenguaje, hab?a que respetar a todo el mundo, a los an?nimos y a los protagonistas... En lugar de eso, asistimos a esos SMS defectuosos de la comunicaci?n, estos mensajes cortos y eficaces que tienen el efecto de paralizar a los insultados".

Los espectadores, incitados por esa cadena de basura (por decirlo como lo define Emilio Lled?), "tienden a repetir lo que oyen. Y ah? tenemos el l?o armado".

Mars? cree que algunos moderadores de programas en los que unos y otros pugnan por hablar m?s alto reciben indicaciones para que el griter?o sea mayor. "Muchos hechiceros de la informaci?n", a?ade Montano, "saben que valen lo que insultan o lo que gritan, y saben que tienen el tiempo tasado. Gritan e insultan para hacer ese tiempo m?s rentable".

Nuria Espert, la actriz, contempla el panorama con "una preocupaci?n creciente. La conversaci?n se ha degradado de una manera alarmante, va camino de una vulgarizaci?n fatal... Como si hablar bien fuera de presuntuosos". Ahora ya no valen los l?mites de la vida privada, tampoco los que impone la privacidad de los pol?ticos, "se han bajado tantos escalones... Los pol?ticos, para ser m?s cercanos, se han aligerado su equipaje verbal; deben creer que no es rentable hablar bien, y deben ser conscientes, como algunos comunicadores, de que la zafiedad y la pobreza de pensamiento les acerca al electorado. Qu? deben pensar que es el electorado".

En La lengua de las mariposas el ni?o que le grita al maestro arroja por fin una piedra, el insulto m?ximo. A veces las piedras son menos contundentes que las palabras, incluso que la palabra tilonorrinco si ?sta se dice para insultar al otro.

?

?


Tags: lenguaje, insultos

Publicado por GEGM_81 @ 12:55  | inter?s general
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios