Mi?rcoles, 27 de octubre de 2010
19/10/2010

"Desde la muerte de Per?n, la palabra lealtad resonar?a a los cuatro vientos, casi como una necesidad imperiosa en la voz de esa convulsionada fuerza pol?tica..., a modo de pronunciamiento en la voz de una dirigencia que reclamaba lo que no estaba dispuesta a cumplir.''

Miguel A. Echegaray Aguiar - ESCRITOR.

A?n perduran los efectos pol?ticos del 17 de octubre de 1945, fecha que marc? la pol?tica, la historia y por lo tanto, la vida de los argentinos. La significaci?n otorgada a esta fecha ha cultivado los m?s dis?miles comentarios de todo orden y nivel. Se ha tejido mucha tela al amparo de este acontecimiento pol?tico-social del siglo XX y m?s all? de las opiniones y conjeturas, lo concreto es que aquel d?a naci? el peronismo, precisamente, cuando se produjo la simbiosis entre el coronel Juan Per?n y el pueblo trabajador, lazo com?n que s?lo perder?a su indisolubilidad el 1 de julio de 1974, momento del paso a la inmortalidad del insigne conductor. As? nac?a tambi?n el D?a de la Lealtad, sin?nimo de aquella epopeya social que determinaba con su acto espont?neo pero de firme convicci?n, la libertad del prisionero Per?n, ciment?ndose una relaci?n de ida y vuelta, de rec?proco compromiso, alumbramiento genuino que gener? un v?nculo de 29 a?os de lealtad en mutua correspondencia entre dos actores: un l?der y un pueblo.

En mayor o menor grado los argentinos conocemos la cronolog?a de estos hechos, pero conforme los nuevos tiempos y la valoraci?n de la vida y de las cosas, el giro que han tomado la pol?tica y las relaciones humanas a la luz de la moral y la ?tica, obligan a este presente contempor?neo a auscultar una relaci?n que marc? un tiempo pasado que otorg? r?ditos pol?ticos a un conductor y su pueblo que supieron fusionarse en la consecuci?n de una idea y una filosof?a. En esa valoraci?n y con el prop?sito de otorgar significaci?n al concepto lealtad, el propio Per?n expres? el 24 de julio de 1947 lo siguiente: "De acuerdo con el concepto cl?sico, significa cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y del honor". "Cada hombre necesita confiar en la lealtad del que est? al lado; cada pueblo necesita confiar en otro pueblo y en su conductor, as? como para este es indispensable poder entregarse ciegamente a sus hombres y a su pueblo". "La lealtad es la base de la acci?n; lealtad del que dirige, lealtad del grupo hacia sus dirigentes. La lealtad no puede ser nunca condici?n a una sola punta".

Hab?a dicho con anterioridad, en el a?o 1944: "El mal de los pueblos no est? a menudo en la falta de capacidad de sus gobernantes, sino en la ausencia de virtudes de sus hombres". En la paradoja del nuevo tiempo, desde el mismo d?a de la muerte del l?der peronista, la palabra lealtad resonar?a a los cuatro vientos, casi como una necesidad imperiosa en la voz de esa convulsionada fuerza pol?tica de la Rep?blica Argentina, a modo de pronunciamiento constante en la voz de una dirigencia que con absurdidad reclamaba lo que no estaba dispuesta a cumplir. Es la misma dirigencia que jam?s cumpli? con el legado de su +amada+ Evita. De esa deuda son acreedoras, incluso, las propias dirigentes femeninas del magno movimiento. La ausente autocr?tica es una pr?ctica que se perdi? hace tiempo de la metodolog?a dise?ada por el propio Per?n como el modo eficaz que permit?a recuperar la confianza entre los pares y en la relaci?n con sus dirigencias y la conducci?n.

Los principios doctrinarios se colgaron en el pasado y fue m?s f?cil plantear el aggiornamiento que producir la actualizaci?n pol?tico-doctrinaria aprehendida que no pudo realizarse despu?s del fallecimiento del viejo creador de la Doctrina, ya que ?sta s?lo pod?a realizarse desde el m?s alto nivel de conducci?n pol?tica del Movimiento Peronista, que requer?a adem?s, de autoridad moral e intelectual para adaptar la montura al caballo de la evoluci?n. En esa carencia notable de valores la palabra lealtad tron? con mayor estridencia en los o?dos y en la conciencia de encumbrados dirigentes que despu?s de llegar al umbral de la cargolog?a, reci?n desde ese pedestal se esculpieron con fuerza suficiente para saltar el cerco. El seno partidario sufri? el histri?nico debate con pretensiones de parangonar la fidelidad con la lealtad. No se pusieron de acuerdo porque la fidelidad tiene que ver directamente con una persona, con el coraz?n, con el amor, con promesas, con sometimiento. La lealtad tiene que ver directamente con una causa, con lo legal, con la raz?n, con acuerdos, con asentimiento.

La verticalidad hab?a sido el signo cualificante de esa relaci?n de conducci?n pol?tica excepcional que dio formas metodol?gicas a la organizaci?n estructural de los distintos encuadramientos, organizaciones de cuadros, de la militancia y por supuesto, en todas las ramas que desde el Partido Justicialista se proyectaron en el Movimiento Nacional diferenci?ndose en esa conjunci?n de v?nculos de todas las fuerzas pol?tico-sociales del pa?s. A pesar de la di?spora que ha vivido el peronismo desde hace 36 a?os por la constante persecuci?n, rencillas intestinas y altas traiciones, sigue siendo con sus defectos y virtudes el partido pol?tico mejor estructurado y organizado de la Rep?blica Argentina, demostrando en ese andarivel una coherencia y voluntad de poder como no se ha visto en las otras fuerzas pol?ticas que hoy son partes de la llamada "oposici?n" donde est?n ubicados muchos gajos de ese ?rbol que, nos guste o no, se ha prodigado con sello propio durante 55 a?os y realizado una transformaci?n evidente en el estilo de vida y en la instituci?n grande llamada Argentina.

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Tags: 17 de octubre, día de la lealtad, Perón

Publicado por GEGM_81 @ 5:24  | peronismo
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