Mi?rcoles, 27 de octubre de 2010

 

Por Germán Grosso Molina

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A propósito de las últimas celebraciones del 12 de Octubre, nos hemos visto una vez más conmemorando uno de los acontecimientos sin dudas más importantes y trascendentes de toda la historia. Es en esta fecha cuando recordamos aquella llegada de los españoles a las tierras de un nuevo mundo. Todo un horizonte desconocido se presentaba ante la mirada atónita de aquellos desafiantes exploradores, que comenzaron a descubrir un mundo nuevo, diferente, sin dudas grandioso, como nuestra América.

La unión y los lazos de al menos dos de los extremos más grandes de la tierra, comenzaba a formarse y construirse.

Hoy, después de que ya hayan pasado más de 5 centenarios desde aquellos hechos, orgullos vemos como el mundo tiende a unirse, comunicarse y ligarse casi por completo, en lo que hemos llamado "Globalización". Pero, en un día como hoy, deberíamos reflexionar y darnos cuenta que no podríamos hablar de una aldea global, sin que en la historia haya ocurrido aquel hecho, aquel primer paso, entre la civilización europea, y los pueblos "americanos".

Sin duda alguna podemos dejar de reconocer, lamentablemente, la humillación atroz que muchos de los llamados "colonizadores" descargaron contra aquellos indefensos aborígenes. Sabemos de los saqueos de los que nuestros pueblos originarios fueron víctimas, y cómo aquella cultura, "nuestra" cultura, fue despreciada y muchas veces aniquilada. No podemos negarlo, ni podemos omitirlo en cada oportunidad en la que recordemos éste acontecimiento.

Pero tampoco podemos dejar de conocer el importante paso que significó para la humanidad el encuentro de hombres y razas diferentes. Lo podemos notar hoy, insisto, cuando nos encandilamos con un mundo plenamente conectado, unido, y comunicado. La ciencia, la filosofía, y todo tipo de conocimientos acumulados en años de civilización no solo europea, tanto anglosajona como latina, sino también griega, egipcia, y hasta oriental, comenzaban a desparramarse y transmitirse entre los nuevos pueblos conocidos. Entre otras cosas, nada menos que la Evangelización, con el mensaje de paz y esperanza, sobrevino gracias a este paso gigante que la humanidad había dado.

Es por eso que es sumamente importante que tomemos conciencia de nuestros orígenes, de nuestras raíces, de los valores que la cultura americana ya poseía, y que debieran ser reivindicados y reconocidos de una vez por todas, en la forma en que se lo merecen. Sin duda que culturas altamente desarrolladas han pasado el transcurso de los siglos sin conocerse ni revelarse. Así podemos hablar de los Aztecas, los Incas, los Mayas, nuestros Huerpes, en fin, pueblos con historia, arte, ciencia, cultura, valores que deberían ser conocidos por todos.

Y de ese modo, aditándole a todo ello nada menos que la sabiduría de los griegos, el arte y la literatura latina, el coraje anglosajón, y la esperanza, la paz y la caridad cristianas, deberíamos ser de una vez por todas, el gran pueblo Americano, un continente con riqueza natural y humanas inconmensurables.

Por eso, comencemos a soñar con la verdadera Patria Latinoamericana, grande, imponente, rica, feliz y en paz. Como fueron los anhelos de San Martín y Bolívar, que soñaban con una América unida, pero como también fue la visión de Sarmiento, que reconoció lo grandioso de la cultura europea, pero lejos de endiosarla, quiso que cada niño, que cada hijo de estas tierras, tuviera en sus manos el conocimiento íntegro de las ciencias y las artes, de allí su máxima "educar al soberano".

A esa unión americana, debemos sumarle la necesidad de soñar también con un mundo verdaderamente unido, no solo a través de las redes informáticas y el comercio y el mercado mundial, sino a través de verdaderos lazos de solidaridad entre los pueblos. Que este mundo sea de una vez por todas, el hogar de todos, en donde no exista ningún ser humanos sin comida, sin salud, sin educación, sin esperanza. Que los pueblos del mundo tomemos conciencia que nuestra tierra es nuestro único hogar, al que debemos cuidar y proteger de los abusos de los hombres, antes de que sea tarde. Soñemos con un mundo en el que los derechos humanos no solo se reconozcan para todos, sino que realmente se hagan efectivos para cada hombre, de cada rincón del planeta.

Que vivan nuestras raíces, nuestra historia, y nuestra querida Patria Americana.

 

 


Tags: 12 de octrubre, diversidad cultural, descubrimiento Ámérica, German Grosso, GGInteresGeneral

Publicado por GEGM_81 @ 5:05  | inter?s general
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