Martes, 04 de mayo de 2010

EDITORIAL de DIARIO DE CUYO 

 

El proyecto es totalmente opuesto al sentir de la sociedad y de las tradiciones culturales y religiosas.

 

En muchos temas la Argentina demuestra cierta despreocupación y pareciera que el desconocimiento a la división de poderes, la autonomía de la Justicia, el respeto por los derechos de los habitantes y el mejoramiento de la calidad institucional, no son prioridades para los partidos políticos, salvo en los discursos proselitistas.

Hay iniciativas que imponen en la agenda los legisladores, sin tener en cuenta que son representantes del pueblo. Y con un criterio totalmente unitario se promueven manifestaciones de apoyo basados en requerimientos de 50 o 100 personas, que se atribuyen la representación del todo el país. Las chicanas políticas en el manejo del quórum, frustraron la última sesión de la Cámara de Diputados de la Nación donde se debía tratar el controvertido proyecto de legitimar el matrimonio homosexual, impulsado por la izquierda garantista. En ese sentido llamó la atención la ausencia de notorios legisladores quienes vienen pregonando a favor de las minorías que se sienten discriminadas por no poder formalizar una unión de pareja de igual sexo. Esto también revela que no existe un pleno convencimiento, personal y en los bloques, para definir un tema que se le ha dado una urgencia que no está instalada en la opinión pública, ni tampoco hay vacíos legales que impidan una sociedad de hecho entre personas en cuanto a compartir bienes al amparo del Código civil.

Así como la gran mayoría de los argentinos rechaza de plano las iniciativas apresuradas para otorgar derechos plenos a las parejas de homosexuales, incluyendo la adopción de niños, resulta evidente que el mismo planteo se hacen los propios diputados. Por eso todos los bloques han dejado en libertad de acción para que cada legislador vote de acuerdo a su conciencia y no atado a la disciplina partidaria.

Este tema enfrenta a la ley natural de la unión heterosexual de formar una familia a través de la procreación. Asimilar estos principios a una pareja de lesbianas o gays, con idénticos derechos y poder adoptar hijos, desvirtúa el contexto matrimonial y puede llevar a los niños a tener serias dificultades en la formación de su identidad sexual. El desarrollo de un chico se sustenta en la biología, la educación, la cultura y las vivencias familiares. Difícilmente podrán eludir conflictos personales y de socialización sin tener bien definida la figura del padre y de la madre.

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Tags: matrimonio gay, homosexual

Publicado por GEGM_81 @ 5:37  | inter?s general
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