S?bado, 12 de septiembre de 2009

sarmiento

Hoy es 11 de septiembre, y corresponde que recordemos al "maestro de América", Domingo Faustino Sarmiento.

Con sus particularidades, ambiciones y posiciones ideológicas, Sarmiento no deja de ser un ícono fundamental en la historia del país. Fue parte activa en las luchas civiles previas a la Constitución de 1853-60. Óptó por militar en el bando de los "unitarios" y junto con Juan Bautista Alberdi, Esteban Exheverría, entre otros, fue parte de los "ilustres" que luchaban por el derrocamiento de Rosas. Finalmente se decidió a integrarse al ejército que formó Urquiza para destronar al "restaurador", y lograr el triunfo en Caseros.

Sin adoptar una posición al respecto, pues tengo mis críticas a Rosas, pero también mis admiraciones a quien luchó por defender la Soberanía nacional e instalar el federalismo, no dejo de admirar a Sarmiento por ser un hombre firme y coherente con sus convicciones.

En su visión sólo estaba el convencimiento de que la educación era la piedra fundamental para construir el país que acababa de nacer. Cuando le tocó ser Presidente no dudó en dirigir su política definitivamente al desarrollo del sistema educativa, hasta el momento inexistente. Le tocó ser parte de la generación de Presidentes que comenzaron a cimentar la Nación y el desarrollo de su pueblo.

Hoy no tenemos otra cosa más que recordar su vida tratando de entender su mensaje.

Germán Grosso Molina


Véase la infografía sobre la historia de su vida en:

http://www.elhistoriador.com.ar/infografias/11_de_septiembre/infografia_sarmiento.html



Síntesis de la vida de Domingo Faustino Sarmiento

Ninguna fecha puede ser más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día en que pasó a la inmortalidad, en el año 1888, Domingo Faustino Sarmiento.

Y si hablamos de fechas, este maestro de maestros nació setenta y siete años antes, el 15 de febrero de 1811, en la provincia de San Juan, en un humilde hogar, convertido, a los cien años de su nacimiento, en museo histórico.

Hijo de doña Paula Albarracín y de don José Clemente Sarmiento, el deseo de aprender y enseñar se conjugaron en él desde muy joven: aprendió a leer de corrido a los 4 años y empezó la escuela a los cinco en la Escuela de la Patria, de su ciudad natal (1816). A los quince años fundó su primera escuela en San Francisco del Monte de Oro (provincia de San Luis), donde ya se desempeñaba como maestro de un grupo de alumnos que lo superaban en edad.

Este ilustre prócer llegó a ser, desde su multifacética obra, un gran luchador y una de las figuras más importantes de la historia latinoamericana: fue maestro, subteniente de milicias, escritor, periodista, senador, ministro, director general de escuelas, sociólogo, diplomático, gobernador, hasta convertirse en presidente de la Argentina.

Fue un activo militante político, lo que lo llevó varias veces al exilio, principalmente debido a su oposición a Rosas y al caudillo riojano Facundo Quiroga. En Chile, su actividad fue muy notable, tanto en la enseñanza (se le confió la organización de la primera escuela del magisterio de Sudamérica) como en el periodismo (publicó artículos en El Mercurio de Valparaíso y en El Progreso de Santiago). Visitó además Estados Unidos y Europa, donde publicó obras literarias y conoció a pedagogos y escritores.

En San Juan fundó el periódico El Zonda. De su obra literaria, se destacan: Facundo, inspirado en el caudillo riojano Facundo Quiroga; Recuerdos de Provincia, de corte autobiográfico; Viaje, donde cuenta sus experiencias en el extranjero; Vida de Dominguito, que narra la vida de su hijo adoptivo muerto en Paraguay; Educación Popular; Método de Lectura Gradual y Civilización y Barbarie.

Como gobernador de su provincia natal, decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria y, ya a los cincuenta y siete años, ocupó la Presidencia de la República (entre los años 1868 y 1874), época en la que promovió sus ideas liberales, que se centraron en los principios democráticos, las libertades civiles y la oposición a los regímenes dictatoriales.

Como presidente, Sarmiento estimuló aquello por lo que había luchado toda su vida: la educación y la cultura de su pueblo. Entre su vasta obra educativa, además de lograr que en este período la población escolar se elevara de treinta mil a cien mil alumnos, merece citarse la creación de numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná (contrató maestros extranjeros), la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba. Interesado en la formación profesional de las fuerzas armadas, fundó la Escuela Naval y el Colegio Militar. Fomentó además el desarrollo del comercio, la agricultura y los transportes. Realizó el primer censo demográfico, alentó la inmigración, encargó la reforma del puerto, contribuyó al desarrollo de las telecomunicaciones y contrató a hombres de ciencia extranjeros.

Ya en 1881, como superintendente general de escuelas, fundó la revista El Monitor de la Educación Común, referencia fundamental para la educación argentina.

En su primer exilio a Chile, tuvo una hija, Ana Faustina (que se casó con Julio Belín y tuvo un hijo, Augusto Belín Sarmiento). Ella lo acompañó en sus últimos días.

En su segundo exilio, Sarmiento se casó con Benita Martinez Pastoriza, una viuda de la sociedad chilena, y adoptó a su hijo Domingo Fidel, más conocido como Dominguito, que murió en la guerra contra Paraguay.

Por cuestiones de salud, Sarmiento viajó a Paraguay (Asunción), donde escribió sus últimos artículos periodísticos y donde, finalmente, falleció, tan pobre como había nacido.

fuente: http://www.me.gov.ar/efeme/sarmiento/biografia.html


Tags: Domingo, Faustino, Sarmiento

Publicado por GEGM_81 @ 5:07  | bicentenrario 2010-2016
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