martes, 09 de diciembre de 2008

Conflicto del Beagle y mediación papal

A 30 años de una inminente guerra con Chile

Por Germán Grosso

 

El único medio de vencer en una guerra es evitarla (George Marshall)

 

Introducción

A 30 años del inminente conflicto armado del que pudimos ser víctimas (siempre de la guerra surgirán víctimas, pues debemos comenzar a tomar conciencia de que la distinción vencedores – vencidos es una quimera), es bueno recordar lo que sucedió en aquellos años.

Estuvimos a punto de entrar en conflicto con un pueblo hermano, del que seguramente pudimos salvarnos por la gracia de Dios. Sólo por caprichos de nuestros gobernantes, que a la sazón no eran más que usurpadores del poder que le correspondía al pueblo argentino, pues recordemos que nuestro país se encontraba en plena dictadura de la cruel y aberrante junta militar presidida por el genocida Jorge Rafael Videla. No tiene ningún sentido preguntarnos quien se encontraba en mejores condiciones militares, ni mucho menos vaticinar algún pronóstico de victoria, pues la guerra siempre es sólo fracaso para todos por ser naturalmente el quebrantamiento de la Paz. Tampoco tiene sentido preguntarnos a quién le asistía razón en el conflicto, pues cualquiera hayan sido las razones de ambos países en la disputa, bien podrían haberse solucionado y planteado en la mesa del diálogo y la fraternidad.

Es así como finalmente se puso fin a ese triste momento vivido por nuestros países, pues gracias a la intervención y mediación papal se puedo evitar la guerra y no sólo eso, sino que también se logró la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984 con la hermana república de Chile. Éste es sin dudas uno (de los tantos) débitos que nos quedan como nación con Juan Pablo II, quien en sus primeros meses de su largo pontificado supo tener bien en claro que en pleno Siglo XX, y ante el estado de la humanidad que aún no salía de la guerra fría ni se recuperaba de las 2 guerras mundiales, el único mensaje apostólico que debía comunicar era el de la Paz, y mucho más entre naciones hermanas.

Haremos a continuación un breve repaso de las causas del conflicto y su desenlace.

Que sirva ésta publicación como homenaje y conmemoración de aquella mediación (a la que no debemos dejar de ver como fruto de la providencia de Dios), como concientización de que la guerra no conduce a nada y sólo por la Paz deben bregar los hombres y los pueblos, y como recuerdo de otro horrible y dramático episodio de la drástica dictadura militar de la que los argentinos fuimos víctima pero también responsables.

 

Conflicto: reseña de sus causas

Cada guerra es una destrucción del espíritu humano (Henry Millar)

Historia

Éste surge de una vieja disputa mantenida entre Chile y Argentina por la soberanía de las islas situadas al sur del canal de Beagle, situado sobre el lado sur de Tierra del Fuego, pues no era clara la aplicación del Tratado de 1881 firmado entre ambos países que fijaba los límites entre ellos.

Los primeros antecedentes del conflicto datan de 1888, siete años después de la firma del Tratado de Límites, cuando aparece el primer mapa argentino comprendiendo a las islas en cuestión bajo soberanía argentina. Pese al pequeño tamaño de las islas, su valor estratégico entre los océanos Atlántico y Pacífico originó un largo conflicto entre ambos estados sudamericanos durante gran parte del siglo XX.

Por ello, tras años de disputas, ambos estados se vieron obligados a negociar para acabar con las diferencias de interpretación que surgieron respecto a las islas Picton, Nueva y Lennox.

Ante las discrepancias sobre su pertenencia, el 4 de mayo de 1938 se suscribió un protocolo de arbitraje, que daba competencia al procurador general de Estados Unidos, Hommer Cummings, el cual fue objetado por Argentina.

Posteriormente se produjeron otros intentos de solución, hasta que el 11 de diciembre de 1967, el presidente chileno Eduardo Frei Montalva determinó que era necesario recurrir al arbitraje del gobierno británico, en virtud el Tratado general de arbitraje para la resolución de controversias que puedan existir entre éstos países firmado en 1902. Esto no fue aceptado por el gobierno argentino hasta 1971, pero condicionado a la intervención previa de un tribunal creado para la ocasión. De este modo, la reina Isabel II nombró la Corte Arbitral Especial, integrada por juristas pertenecientes al Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas, con sede en La Haya. El 22 de julio de 1971 se suscribió el compromiso arbitral. Se determinó que si la decisión de la Corte era sancionada por la reina, ella valdría como sentencia.

Recordemos que en aquel tratado de 1902 se había establecido que las controversias que se produjeran entre ambos países debían someterse, en caso de falta de solución por otros medios, al arbitraje británico, pero Argentina en estos años se encontraba en disputa por las Islas Malvinas frente al Reino Unido, razón por a cual exigió que respecto a éste conflicto dicho gobierno se basara en el dictamen de esa corte.

El objeto de la controversia consistía en fijar el límite en el canal Beagle al este del meridiano que divide la Tierra del Fuego y decidir a qué país pertenecían las islas.

Las pretensiones de Chile y Argentina eran las siguientes:

Chile sostenía que el canal Beagle corría por el brazo que se halla entre la isla Picton y la costa meridional de la isla Grande de Tierra del Fuego y que, por lo tanto, las islas en disputa están situadas al sur de él de manera que, en concordancia con el tratado de 1881, ellas le pertenecían.

Argentina, por su parte, pretendía que la boca del canal Beagle se encuentra al norte de la islas Lennox, entre las islas Picton y Navarino, razón por la cual la isla Nueva y la mencionada Picton no se hallarían al sur del canal. Por otra parte, la isla Lennox, al igual que las otras dos mencionadas estarían en el Atlántico. Por estos motivos, las islas en cuestión estarían bajo soberanía argentina. En cuanto al límite en el canal, la tesis argentina era que él debía pasar por la línea media, pero haciendo las inflexiones necesarias para que cada país pueda navegar por aguas propias.

 

Resultado del laudo

Su fallo se dio a conocer el 2 de mayo de 1977 y confirmó en todas sus partes la tesis chilena, determinando claramente que las islas Picton, Lennox y Nueva pertenecían a la República de Chile.

El Tribunal Arbitral dictó una sentencia, conocida como Laudo Arbitral de 1977, que otorgaba aguas navegables en el Canal Beagle a ambos países y la mayor parte de las islas y de los derechos oceánicos a Chile.

El régimen argentino conocido como “Proceso de Reorganización Nacional”, encabezado en ese momento por la dictadura militar formada por Videla, Agosti y Masera, rechazó el fallo, considerándolo "insubsanablemente nulo", extendió el conflicto a toda la región hasta el Cabo de Hornos, es decir las islas Evout, Barnevelt, Freycinet, Terhalten, Sesambre, Deceit y la parte oriental de las islas Wollaston, Herschel y de Hornos y amenazó con la guerra. El conflicto llegó a su punto culminante el día 22 de diciembre cuando las Fuerzas Armadas de la Argentina se disponían a ocupar las islas en disputa por la fuerza.

El 19 de enero de 1978 se reunieron en Mendoza los presidentes Augusto Pinochet, de Chile, y Jorge Rafael Videla, de Argentina, conociéndose posteriormente que este último país no aceptaba el laudo arbitral de la reina Isabel II y lo declaraba nulo.

Lo resuelto por la Reina fue:

1) Las islas Picton, Nueva y Lennox así como los islotes adyacentes pertenecen a Chile.

2) Al dar el Tratado Límites de 1881 a Argentina una costa en el Canal Beagle, automáticamente el derecho internacional le concedía derechos marítimos sobre el canal, descartando la teoría de la costa seca. Conforme a lo anterior el tribunal trazó el límite al interior del canal de tal manera que ambos tuviesen libre navegación a sus puertos en el canal. En particular, dentro del canal, el islote Snipe fue otorgado a Chile y la isla Gable y las islas Becasse fueron otorgadas a Argentina.

3) El límite marítimo era la línea de puntos equidistantes a las costas chilenas y argentinas más cercanas. (Aproximadamente una línea desde la salida oriental del Canal Beagle en dirección sureste)

Las causas de la nulidad planteadas por la Argentina fueron: a) Haber deformado las tesis argentinas; b) haber emitido opinión sobre cuestiones litigiosas no sometidas a arbitraje; c) haber incurrido en contradicciones en el razonamiento; d) haber cometido errores de interpretación ; e) contener errores geográficos e históricos; f) no haber guardado equilibrio en la apreciación de la argumentación y de la prueba producida por cada parte. Como ejemplo puede citarse la tergiversación que la Corte hizo de la afirmación argentina sobre el recorrido del canal Beagle: nuestro país sostuvo que la boca oriental se encuentra al norte de la isla Lennox, entre Picton y Navarino. El laudo en cambio sostiene que según la Argentina el canal se prolonga entre las islas Navarino y Lennox, lo cual es inexacto.

Se acusó a la Corte por deformación de las tesis argentinas y también se lo consideró ilegal dentro de la legislación argentina por haber sido solicitado por un gobierno de facto, por que la solicitud no había sido aprobada por el congreso y por haber sido elaborado por la Reina Isabel II (textual: S.M. Isabel II nombró un consejo para que la asesorase).

Guerra inminente

“Sólo le pido a Dios, que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente” (León Gieco)

 

 (Portaviones 25 de Mayo)

 

Tras los resultados del laudo, rápidamente el gobierno argentino demostró estar decidido a llevar a cabo un ataque armado no sólo contra tropas chilenas ubicadas en el lugar, sino contra todo el territorio de aquel país.

Las fuerzas armadas argentinas elaboraron el "Operativo Soberanía" para atacar a Chile en varias partes por medio de una invasión, y se realizaron maniobras militares y simulacros de guerra a lo largo de la frontera. La Armada Argentina preparó en detalle las órdenes a cumplir una vez que se tomara posesión de las islas militarmente, la gendarmería argentina cerró varias veces la frontera con Chile, un paso considerado como anterior a la guerra y la Argentina impidió el libre tráfico de productos entre Chile y Brasil. Los medios de comunicación argentinos difundieron continuamente una visión belicista del problema.

Artistas populares comenzaron a oponerse a la locura belicista, y cantantes como León Gieco compusieron letras en pro de la paz (“Sólo le pido a Dios”, entre ellas).

Jorge Rafael Videla durante un encuentro de Puerto Montt amenazó con la guerra si Chile no cambiaba su posición en las negociaciones, y se realizaron los preparativos públicamente con gran profusión de noticias. El almirante Massera realizó una "vigilia de armas" en Ushuaia, una costumbre medieval de tono místico. La sucesión de maniobras militares en 1978 fueron difundidas y comentadas ampliamente por la prensa.

Humillantes y degradantes frases se elevaron por aquellos días: un oficial del ejército argentino llegó a decir "Comeremos sus gallinas y violaremos a sus mujeres", “En seis horas estamos en Santiago, tomando champaña en La Moneda y después vamos a orinar a Valparaíso” (Luciano Benjamín Menéndez, hoy condenado por genocida tras la dictadura militar).

Galtieri fue el comandante de cuerpo del ejército argentino durante la fase caliente del Conflicto del Beagle que ordenó inconsultamente el cierre de la frontera chilena.

En Chile la marina de guerra se preparó durante todo el año 1978 (ver libro "La escuadra en acción"), pero no fue publicitado, sino más bien estuvo velado al público y sólo era conocido a las personas e instituciones que estaban involucradas.

La verticalidad del mando dentro de las fuerzas armadas chilenas hacía imposible que algún general o almirante hiciera alardes de valentía o coraje o presentase exigencias diferentes a las del gobierno frente a los periodistas para obtener ventajas políticas.

Pinochet preveía una guerra larga y de desgaste "una guerra de montonera, matando todos los días, fusilando gente, tanto por parte de los argentinos como por nuestra parte, y al final, por cansancio, se habría llegado a la paz".

La llamada “Operación Soberanía”, con la que Argentina movilizó todo su poderío militar para cambiar lo establecido por el tribunal, era un 'plan de acción militar' contra Chile, con el fin de ocupar las islas que el Laudo Arbitral de 1977 le había otorgado e invadir su territorio continental si fuera necesario.

En San Juan, por razones obvias, se vivió un alarmante clima de operaciones castrenses. Se constituyeron nuevos destacamentos de soldados, especialmente en los departamentos fronterizos. En la zona de Guardia Vieja se emplazó el Batallón de Ingenieros de la Rioja, el cual obstruyó el camino por Agua Negra. Comenzaron los ejercicios de oscurecimiento, los techos de hospitales fueron señalados con pintura ante un eventual bombardeo y la Villa Mariano Moreno o "Villa de los Chilenos", en Chimbas, permanentemente fue sobrevolada por helicópteros del ejército.

Ésta operación significaba la violación del derecho internacional, por ejemplo de la carta de las Naciones Unidas, que en el artículo 2, inciso 4 prevé: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”.

También del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, artículo 1: “Las Altas Partes Contratantes condenan formalmente la guerra y se obligan en sus relaciones internacionales a no recurrir a la amenaza ni al uso de la fuerza en cualquier forma incompatible con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas o del presente Tratado”. O la Carta de la Organización de Estados Americanos en su artículo 22: Los Estados americanos se obligan en sus relaciones internacionales a no recurrir al uso de la fuerza, salvo el caso de legítima defensa, de conformidad con los tratados vigentes o en cumplimiento de dichos tratados. Por último la resolución Nr. 3314 (XXIX) en su artículo 2 de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 14 de diciembre de 1974 define la guerra de agresión como: ...the first use of armed force by a state in contravention of the Charter shall constitute prima facie an evidence of an act of aggression...

En fin, todo conducía a vaticinar el peor de los desenlaces.

Mediación Papal

Chile ofreció someter la controversia a la Corte Internacional de Justicia, pero Argentina prefirió buscar una solución mediante negociaciones directas. Para diciembre de 1978 se acentuó la tensión y el peligro de enfrentamiento militar entre los dos países.

La Argentina llevó el caso al Consejo de Seguridad de la ONU y Chile pidió a la OEA la convocatoria urgente de una reunión de consulta.

Ante la grave situación, el Papa Juan Pablo II se mostró dispuesto a enviar a Buenos Aires y Santiago de Chile un representante personal para obtener informaciones más concretas y examinar las posibilidades de una solución pacífica de la controversia.

Ambos países aceptaron la propuesta y el Papa designó a Monseñor Antonio Samoré como su representante. Este llegó a Buenos Aires el 26 de diciembre de 1978, mantuvo conversaciones con las autoridades argentinas y dos días después se dirigió a Chile.

En Montevideo, el 8 de enero de 1979 se firmó el Acta de Montevideo que fijaba de forma bastante flexible el marco de la mediación. Ambos gobiernos se comprometieron a no hacer uso de la fuerza, retornar al statu quo militar de comienzos de 1977 y se abstendrían de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones.

La autoridad moral que el Papa posee en ambos países católicos impidió a los sectores más belicistas rechazar la oferta de mediación, aunque el Vaticano sabía que corría un grave riesgo por la disparidad de las posiciones presentadas. Chile sostenía la validez del Laudo Arbitral de 1977, pero la Argentina lo había declarado nulo.

El cardenal Antonio Samoré de 73 años de edad fue entonces el responsable de sus buenos oficios. En 1980 el Papa dio a conocer su propuesta para la solución del conflicto. El contenido de la propuesta debía permanecer confidencial hasta la aprobación por ambos gobiernos, perola prensa argentina la publicó. Ambos gobiernos debían dar a conocer su posición antes del 8 de enero de 1981.

Ésta propuesta otorgaba las islas en disputa a Chile, mientras que la zona marítima en cuestión, un triángulo con un vértice en el extremo oriental del Canal Beagle y un lado sobre el meridiano del Cabo de Hornos, sería una zona económica compartida por Chile y la Argentina.

El 25 de diciembre de 1980 el régimen militar chileno declaró su aceptación a la propuesta papal, pero el régimen argentino dejó pasar el plazo dado por el Papa sin dar una respuesta. A pesar de que ambos gobiernos se habían comprometido a resolver el diferendo pacíficamente, el peligro de la guerra continuó en el sur.

A comienzos de 1981 se movilizaron nuevamente las fuerzas armadas y la Argentina cerró todos los pasos fronterizos hacia Chile, una medida que se considera normalmente como previa a la guerra.

El 19 de febrero de 1982, seis semanas antes del comienzo de la guerra por las Islas Malvinas, el remolcador argentino ARA Gurruchaga ancló sin permiso de las autoridades chilenas durante tres días frente a la isla Deceit, ubicada fuera de la zona de litigio definida por el Compromiso de Arbitraje de 1971, en una zona que el gobierno argentino había comenzado a reclamar como propia desde que había declarado nulo el Laudo Arbitral, rompiendo las promesas hechas al Vaticano en el "Acta de Montevideo" de abstenerse de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones y a pesar de las protestas del gobierno chileno.La tensión en la frontera permanecía.

Luego, todo se interrumpió debido a la guerra de las Malvinas 

Tratado de paz y amistad de 1984

En 1984, Su Santidad propuso la actual solución. En lo relativo a la delimitación marítima de la zona, la región anteriormente comprendida en la Zona de Actividades Comunes se divide según un límite que forma un polígono hacia el sur correspondiendo a Chile el área situada al oeste de ese meridiano y a la Argentina el área situada al oriente del mismo. Respecto a la delimitación de la boca del Estrecho de Magallanes, el límite entre ambos países es una línea recta que va desde Punta Dungeness hasta el Cabo del Espíritu Santo, quedando la soberanía chilena al oeste y la argentina al este de dicha línea.

El 25 de noviembre de 1984, la solución papal fue sometida a consulta popular, siendo respaldada por el pueblo argentino. La opinión pública, tras el retorno a la democracia, aprobó la mediación papal en un plebiscito no vinculante, éste se produjo durante el gobierno Alfonsín. Se dejó en manos del pueblo argentino la decisión que tomaría el gobierno sobre la aprobación o no del tratado,

El resultado de la votación el día 25 de noviembre de 1984 fue:

A favor de la aceptación de la propuesta papal 10.391.019 (82% )

En contra de la aceptación de la propuesta papal 2.105.663 (16% )

Finalmente se firmó en Roma, en la Plaza de San Pedro el Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile de 1984. Éste dio solución definitiva a todos los problemas límitrofes al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego.

El tratado incluye además de la delimitación marítima, un procedimiento para la solución de controversias, estipula derechos de navegación y precisa los límites en el Estrecho de Magallanes. En cada uno de estos puntos reafirma también los derechos de ambos países en la Antártida y exhorta a ambos pueblos a seguir el camino de la paz y la cooperación.

Determina la soberanía chilena sobre todas las islas al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, excepto las argentinas al lado norte del canal, y reconoce la mayor parte de los derechos marinos que tales islas otorgan según el derecho internacional a la Argentina.

Ambos países intercambiaron derechos de navegación en la zona y Argentina renunció a sus aspiraciones en el Estrecho de Magallanes.

Terminaba así una gestión efectuada por el Papa durante casi seis años de mediación con el objeto de evitar el conflicto bélico.

Comentarios finales

Tened un mismo sentir, vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz será con vosotros” (2 Cor 13, 11).

 

Hemos repasado los antecedentes del conflicto, los hechos que conducirían a una guerra inminente y el desenlace del mismo, mediación mediante de Juan Pablo II.

Las consecuencias de la guerra hubiesen sido terribles para nuestros pueblos. Cientos y miles de vidas corrían peligro, ciudades enteras podrían haber sido destruidas, al igual que las reservas y riquezas naturales de ambas naciones. La enemistad se hubiera instalado en Latinoamérica. Los libros de historia se habrían teñido de sangre con los relatos de ese conflicto.

Este recuerdo nos debe servir para tener en claro que los pueblo deben renunciar a la guerra siempre y no se deben dejar engañar pos sus gobiernos, mucho menos cuando éstos son consecuencias de usurpaciones irresponsables y sinistras del poder.

Por último debemos estar agradecidos a la providencia divina que quiso evitar la desgracia y el dolor de la guerra entre hermanos y permitirnos que sólo a través de la Paz y el diálogo sepamos resolver nuestras diferencias.

 

Fuentes:

·          http://www.mundocitas.com/buscador/Guerra/2

·          “Conflicto del Beagle”, Wikipedia,

http://es.wikipedia.org/wiki/Conflicto_del_Beagle

·          “Beagle, Conflicto por el canal de", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000, 1993-1999 Microsoft Corporation.

·          “Una intervención decisiva por el canal de Beagle y las Malvinas”, Clarín.

http://www.clarin.com/suplementos/especiales/2005/04/03/l-950061.htm

·          “Historia y Arqueologia Marítima”

http://www.histarmar.com.ar/InfHistorica/ConflBeagle.htm

·          “Veteranos de guerra del conflicto del Canal del Beagle”.

http://www.veteranosdelbeagle.com.ar/historia.htm

·          Discurso del santo padre Juan Pablo II a las delegaciones de argentina y chile tras la firma del Tratado de Paz y Amistad (Viernes 30 de noviembre de 1984)

http://www.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1984/november/documents/hf_jp-ii_spe_19841130_delegazioni-argentina-cile_sp.html

·          Discurso del santo padre Juan Pablo II, al segundo grupo de obispos de chile, en visita «ad limina apostolorum» (Jueves 8 de noviembre de 1984)

http://www.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1984/november/documents/hf_jp-ii_spe_19841108_cileni-ad-limina_sp.html

·          “Oportuna mediación papal”, Diario de Cuyo.

http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=315707

 


Tags: Conflicto, canal de Beagle, mediación papal, Juan Pablo II, Chile, Argentina, guerra

Por GEGM_81 @ 1:14  | politica
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Comentarios
Por Invitado
martes, 09 de diciembre de 2008 | 10:35
Muy buena info German!!