Jueves, 16 de octubre de 2008

Día de la Lealtad

fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre


Como Día de la Lealtad se conoce en la Argentina a la conmemoración anual del 17 de octubre de 1945, fecha en que se produjo en Buenos Aires una gran movilización obrera y sindical para exigir la liberación del coronel Juan Domingo Perón, detenido por el gobierno militar del que era parte como secretario de Trabajo.

Es considerado como el día de nacimiento del peronismo y uno de sus máximos símbolos, así como uno de los momentos más importantes de la historia del movimiento obrero argentino. Más allá del nombre dado por el Partido Justicialista, también es llamado Día de la Lealtad Peronista -la fecha no es un feriado nacional- y 17 de Octubre.

A pesar de no ser festiva son muchos los empresarios que la dan libre por simpatía o por presiones del sindicalismo nacional.[cita requerida]

Contenido
1 Antecedentes históricos
2 Los días de octubre
3 Jueves 17 de octubre de 1945
3.1 Efectos inmediatos
3.2 La conmemoración del Día de la Lealtad (1946-1954)
3.3 Los años posteriores
3.4 Trascendencia del 17 de octubre
4 Notas y referencias
5 Bibliografía


Antecedentes históricos [editar]
El 4 de junio de 1943 militares nacionalistas dirigidos por el General Arturo Rawson desplazan por medio de un golpe de estado al presidente Ramón S. Castillo, último presidente de la llamada "Década Infame" una línea de gobiernos acusados de corruptos y que habían impuesto el llamado fraude patriótico desde el golpe militar de 1930.

El movimiento obrero se mostró inicialmente perplejo frente al golpe e indeciso sobre la posición que se debía adoptar. Estaba dividido en cuatro centrales (CGT Nº1, CGT Nº2, USA y FORA). Una de las primeras medidas del gobierno fue disolver la CGT Nº2 (dirigida por el socialista Francisco Pérez Leirós), los empleados de comercio de Borlenghi y los sindicatos comunistas (construcción, carne, etc.), acusándola de extremista. Ello llevó a varios de los sindicatos que la integraban a volver a la CGT Nº1 (secretario general José Domenech). Poco después el gobierno sancionó una legislación sobre sindicatos, que si bien cumplía algunas expectativas sindicales, al mismo tiempo permitía la intervención de los mismos por parte del Estado. En seguida el gobierno militar hace uso de esa ley para intervenir los poderosos sindicatos ferroviarios y corazón de la CGT, la Unión Ferroviaria y La Fraternidad. En octubre una serie de huelgas fueron respondidas con el arresto de decenas de dirigentes obreros. Pronto resultó evidente que el gobierno militar estaba integrado por influyentes sectores anti-sindicales.

En esas condiciones algunos dirigentes sindicales socialistas, sindicalistas revolucionarios y algunos comunistas, encabezados por Angel Borlenghi (socialista y secretario general de la poderosa Confederación General de Empleados de Comercio en la disuelta CGT Nº2 socialista), Francisco Pablo Capozzi (La Fraternidad), Juan A. Bramuglia (Unión Ferroviaria), entre otros, decidieron, aunque con reservas y desconfianza, emprender una estrategia de alianzas, con algunos sectores del gobierno militar que compartían los reclamos sindicales. Entre los militares estaban los jóvenes coroneles Juan D. Perón y Domingo A. Mercante. (Baily,84; López, 401).

Los sindicalistas proponen a los militares crear una Secretaría de Trabajo, fortalecer la CGT y sancionar una serie de leyes laborales que aceptaran los reclamos históricos del movimiento obrero argentino. Poco después, la alianza entre sindicalistas y militares obtuvo que el gobierno militar designara a Perón como Director del Departamento de Trabajo, un cargo aparentemente sin valor alguno. Un mes después, consiguen elevar la jerarquía del organismo a Secretaría de Estado (2 de diciembre de 1943). Desde la Secretaría de Trabajo, Perón, con el apoyo de los sindicatos empieza a desarrollar gran parte del programa sindical histórico: se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiados con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuo del Periodista; se crea el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohíben las agencias privadas de colocaciones; se crean las Escuelas Técnicas dirigidas a obreros; en 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1.400.000 obreros y empleados y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores. Adicionalmente Perón logra derogar el decreto-ley que reglamentaba los sindicatos sancionado en los primeros días del gobierno militar.

En ese marco los sindicatos comenzaron un período de de gran crecimiento, y lo que fue aún más decisivo, comenzaron a afiliar masivamente a los "nuevos" trabajadores, los que estaban migrando masivamente a la ciudad desde el interior del país, los llamados "morochos", "grasas" y "cabecitas negra" por las clases medias y altas, y los propios trabajadores "viejos" descendientes de la inmigración europea.

Poco después, algunos sindicatos que se habían mantenido alejados, la CGT Nº1, la USA y los gremios autónomos, comienzan a unificarse en torno de la Secretaría de Trabajo. Pero en sentido contrario, en setiembre de 1945, 4 importantes sindicatos se separan de la CGT: La Fraternidad, la Unión Obrera Textil, la Confederación de Empleados de Comercio y el Sindicato del Calzado.

La alianza entre sindicatos y el grupo de jóvenes militares encabezados por Perón generó inmediatamente una fuerte oposición de los sectores conservadores políticos, económicos y militares, con apoyo de la embajada de Estados Unidos (embajador Braden) que genera una alta polarización para 1945. Los hechos se sucedieron vertiginosamente.

Comienzan a producirse manifestaciones masivas de sectores estudiantiles en contra de lo que denominan "la dictadura de las alpargatas" (López:410). Las manifestaciones obreras contestan: "alpargatas si, libros no".

El 12 de julio de 1945 los sindicatos dirigidos por Borlenghi realizan un acto masivo el centro de la ciudad de Buenos Aires (en Diagonal Norte y Florida). Al finalizar, la multitud de trabajadores comienzan a corear el nombre de Perón y lo proclaman como candidato a presidente. (López,412; Luna,156)

La manifestación obrera es respondida el 19 de setiembre por los sectores medios y altos con la Marcha de la Constitución y la Libertad, que reunió la extraordinaria cantidad de 200.000 personas, marchando del Congreso a los barrios de clase alta (Recoleta), donde apoyan al ex presidente Rawson| que sale al balcón de su casa. (Luna,219)


Los días de octubre [editar]
Días después Rawson encabeza un planteo militar que fracasa pero abre el camino al conato militar del 8 de octubre de 1945, encabezado por el General Eduardo Avalos que exige la renuncia de Perón. El gobierno militar, para no caer, acepta y Perón renunció al día siguiente.

El 10 de octubre en el momento que Perón deja el despacho, la CGT realiza un acto en su apoyo en la esquina de las calles Perú y Alsina. Perón se dirige entonces al acto y pronuncia un famoso discurso en el que detalla un avanzado programa de reivindicaciones laborales. (Luna,248/249;)

El Círculo Militar (Palacio Paz) se convierte entonces en el centro político de los sectores más conservadores y los estudiantes. En un acto espontáneo se reclama el fusilamiento del Perón y se organiza una "partida" para realizar la misión. Las calles de la ciudad es ocupada desorganizadamente por las clase medias que piden la cabeza de Perón. (Félix Luna; El 45).

Durante una semana los grupos antiperonistas tuvieron el control del país pero no se decidieron a tomar el poder. Perón y Eva se van el 11 de octubre a la casa de Elisa Duarte, la segunda hermana de Eva.

El 12 de octubre el presidente Farrell ordenó la captura de Perón. El 13 de octubre Perón fue detenido en la casa la calle Posadas donde vivía con Eva Duarte, y llevado a la cañonera Independencia, la que a su vez lo trasladó a la Isla Martín García. Una vez detenido Perón el diario Crítica salió a la calle con el siguiente título en primera plana:

PERON YA NO CONSTITUYE UN PELIGRO PARA EL PAIS:
La detención de Perón fue recibida con júbilo por las clases medias y altas, y por el movimiento estudiantil, que organizan un acto masivo sin precedentes en la Plaza San Martín, frente al Círculo Militar y con la consigna de "el gobierno a la Corte" presionaban a las fuerzas armadas para que entregaran el poder al presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El país entra en un estado caótico y pre-revolucionario.

Ese mismo día Perón le escribió una carta a su amigo el Coronel Mercante en la que le dice entre otras cosas:

Con todo, estoy contento de no haber hecho matar un solo hombre por mí y de haber evitado toda violencia. Ahora, he perdido toda posibilidad de seguir evitándolo y tengo mis grandes temores que se produzca allí algo grave... Le encargo mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios rotos y me preocupa su salud.En cuanto me den el retiro, me caso y me voy al diablo.
El 14 de octubre Perón escribió dos cartas desde Martín García, una de ellas a Eva, que dice entre otras cosas:

... Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro, en cuanto salgo nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos... ¿Qué me decís de Farrell y de Avalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida...Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos al Chubut los dos....Trataré de ir a Buenos Aires por cualquier medio, de modo que puedes esperar tranquila y cuidarte mucho la salud. Si sale el retiro, nos casamos al día siguiente y si no sale, yo arreglaré las cosas de otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora...Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y se que el tiempo me dará la razón. Empezaré a escribir un libro sobre esto y lo publicaré cuanto antes, veremos entonces quien tiene razón...
El 15 de octubre la FOTIA declaró en Tucumán la huelga general, y esa misma noche hicieron lo mismo varios sindicatos de Rosario, exigiendo la libertad de Perón. Los obreros de la carne de Berisso se movilizan masivamente y el 16 de octubre entran en Ensenada. Lo mismo ocurría en Valentín Alsina, Lanús, Avellaneda y otras localidades del sur del Gran Buenos Aires. También al mediodía del 16 los obreros ferroviarios de Tafí Viejo habían abandonado los Talleres

El día miércoles 16 de octubre era día de pago de la quincena. El historiador radical Félix Luna cuenta:

Al ir a cobrar la quincena, los obreros se encontraron con que el salario del feriado 12 de octubre no se pagaba, a pesar del decreto firmado días antes por Perón. Panaderos y textiles fueron los más afectados por la reacción patronal. -¡Vayan a reclamarle a Perón!- era la sarcástica respuesta.[1]
En la noche del miércoles 16 se reunió el Comité Confederal de la Confederación General del Trabajo y luego de un largo debate se decidió declarar una huelga para el 18. El motivo del paro se expresó en una serie de puntos que incluía la libertad de los presos políticos, el llamado a elecciones, el mantenimiento de las conquistas obreras, etc. pero, significativamente, no mencionaban a Perón. La explicación sería que muchos dirigentes no estaban convencidos de apoyar a Perón , por lo que el sector favorable al paro debió hacer concesiones en el texto para alcanzar la mayoría[2] y.[3]

Un sector importante de la CGT, enrolado en los partidos Comunista y Socialista identificaba a Perón con el nazismo y reclamaba su destitución, coincidiendo con la embajada norteamericana.

Si bien la CGT no auspició la movilización que tendría lugar al día siguiente, la declaración de huelga sirvió como impulsor para que varios sindicatos y los trabajadores en general, que estaban en alerta desde días antes, se sintieran avalados para las acciones a emprender.[4]

Perón, alegando problemas de salud, consigue que lo a trasladen al Hospital Militar, en el barrio de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires, adonde llegaría en la madrugada del 17.


Jueves 17 de octubre de 1945 [editar]
En la madrugada del día 17 comenzó una movilización de los trabajadores de La Boca, Barracas, Patricios y de los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores. Fue muy importante el número de trabajadores que salió de Berisso, localidad cercana a La Plata donde había importantes frigoríficos, en la que estuvo muy activo a favor de la movilización el dirigente gremial Cipriano Reyes. Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos vecinos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de Perón por las calles principales hacia el centro de la Capital Federal. La acción estaba apenas coordinada por algunos dirigentes gremiales que habían estado agitando los días anteriores y la principal fuerza de impulso provenía de esas mismas columnas que mientras marchaban retroalimentaban el movimiento.

Inicialmente la policía levantó los puentes sobre el Riachuelo que son el paso obligado hacia la Capital para quienes provenían de la zona sur (Avellaneda, Lanús, Quilmes, Berisso, etc.). Algunos manifestantes cruzaron a nado o en balsas hasta que, más tarde, los puentes fueron bajados. La policía, claramente favorable a Perón, no obstaculizó la marcha e incluso algunos de sus integrantes intercambiaron expresiones de simpatía con los manifestantes, cuyas consignas nada tenían que ver con el reclamo de la CGT sino que expresaban su apoyo a Perón y la exigencia de su liberación.

El Presidente Edelmiro J. Farrell mantuvo una actitud prescindente. El nuevo Ministro de Guerra general Eduardo Avalos observaba a los manifestantes y se negó a movilizar las tropas del cuartel de Campo de Mayo que en unas horas podían llegar a la Capital Federal, como se lo pedían algunos jefes del ejército y el Ministro de Marina. Avalos confiaba en que la manifestación se disolvería por sí sola pero al comprobar que, por el contrario, era cada vez más numerosa, accedió a entrevistarse con Perón en el Hospital Militar. Tuvieron una corta reunión en la que pactaron las condiciones: Perón hablaría a los manifestantes para tranquilizarlos, no haría referencia a su detención y obtendría que se retiraran y por otra parte el gabinete renunciaría en su totalidad y Avalos solicitaría su retiro.

A las 23:10 y ante una multitud calculada en 300.000 personas Perón salió a un balcón de la Casa de Gobierno. Agradeció su presencia, recordó su labor en el gobierno, informó sobre su pedido de retiro, prometió continuar defendiendo los intereses de los trabajadores y, finalmente, pidió a los concurrentes que se desconcentraran en paz añadiendo que, por esta vez, les solicitaba que cumplieran el paro del día siguiente.[5]


Efectos inmediatos [editar]
La renuncia de Perón del 8 de octubre de 1945 a los cargos que desempeñaba fue la consecuencia de la pérdida de apoyo en los mandos del Ejército. Con base en la carta que enviara a Eva Duarte desde Martín García, puede considerarse que en esos momentos Perón estaba decidido a retirarse de la política.[6] La movilización del 17 de octubre tuvo dos efectos inmediatos: por una parte forzó a Perón a retornar ya a la lucha política y por la otra incidió en el Ejército volcando en su favor algunos jefes militares que antes se le habían opuesto y obligando al resto a pedir su retiro o tolerar su marcha hacia la Presidencia.

Luego de un corto lapso de descanso y de casarse con Eva Duarte el 23 de octubre, Perón comenzó su campaña política. El sector de la Unión Cívica Radical que le apoyaba formó la UCR Junta Renovadora, a la cual se sumaron el Partido Laborista y el Partido Independiente, en tanto la organización radical FORJA se autodisolvió para sumarse al movimiento peronista.

Domingo Mercante fue designado al frente de la Secretaría de Trabajo que, junto a muchos sindicatos, se constituyó en apoyo importante para su campaña.

Los partidos de oposición formaron la Unión Democrática que apoyaría en los comicios a la fórmula presidencial designada por la Unión Cívica Radical.

El 24 de febrero de 1946 se realizaron las elecciones, en las que se impuso la formula Perón-Quijano con el 54% de los votos.


La conmemoración del Día de la Lealtad (1946-1954) [editar]
La simbología política fue una preocupación constante en el peronismo para su aspiración de constituirse en único representante de la nación. Se ve así que adopta como escudo partidario un símil del escudo nacional[7] y que declara "como doctrina nacional adoptada por el pueblo argentino la doctrina justicialista o peronista doctrina nacional.[8]

El 17 de octubre, que ya en 1946 era feriado nacional por la ley 12.868, pasó a ser el día en que el "pueblo peronista" o sea el único "pueblo argentino" se reunía en una fiesta. Como parte del ritual Perón incluía en su discurso la pregunta de si estaban conformes con su desempeño. La atronadora respuesta afirmativa alimentaba la identidad partidaria, servía de advertencia a los "contreras",[9] y reafirmaba su condición de líder carismático que tenía una relación directa con ese pueblo, opacando así, en beneficio de Perón, el rol de los dirigentes sindicales y políticos.´


Los años posteriores
Luego del derrocamiento de Perón en 1955 y hasta su retorno en 1973, el Día de la Lealtad pasó a ser para sus partidarios el Día de la Resistencia Peronista. No se producían grandes movilizaciones pero daban ocasiones todos los años a actos evocativos de la unión del pueblo con Perón que, en muchos casos, eran también actos de hostigamiento al gobierno de turno. Después de la restauración democrática de 1983 la recordación está limitada, en general, a los dirigentes del llamado "peronismo histórico" y no incluyen manifestaciones masivas.


Trascendencia del 17 de octubre [editar]
La movilización de ese día significó:

a) la incorporación de la clase obrera a la vida política del país con aspiración a ser reconocida como uno de los factores de poder;

b) el surgimiento de una nueva fuerza política en derredor de Perón, distinta de las existentes, que si bien tomaría de los partidos algunas prácticas clientelísticas, aplicaría nuevos enfoques, prácticas y liturgias que la distinguirían del resto y

c) el nacimiento de la antinomia peronismo-antiperonismo, que estaría presente durante años en el país.


Notas y referencias
↑ Luna,280
↑ Sobre el debate: Del Campo p. 313. La votación fue de 16 a 11 a favor del paro.
↑ Antes de la difusión de las actas Luna adjudicaba una mayoría de 21 a 19: Torre, El 17 de octubre en perspectiva, p. 72 en nota.
↑ Torre op. cit. p. 74.
↑ Emilio De Ipola: "Desde estos mismos balcones". Nota sobre el discurso de Perón del 17 de octubre de 1945. En Juan Carlos Torre (comp.): El 17 de octubre de 1945.
↑ Así opinan tanto Luna en El 45 como Torre en El 17 de octubre en perspectiva. Contra, Galasso, quien sostiene que el texto no refleja la real intención de Perón sino que estaba destinado a confundir a sus adversarios políticos. La carta está transcripta íntegramente en Luna p. 337.
↑ Sobre el escudo peronista, Gambini, t. II p. 34.
↑ Art. 3* de la ley 14.814.
↑ Término que dentro del léxico de la época abarcaba a quienes se oponían al peronismo. En general, pero no siempre, tenía un sentido descalificante.

Bibliografía [editar]
Dávila, Diego (1976): «El 17 de octubre de 1945», en El peronismo en el poder (CEAL, ed.). Buenos Aires: CEAL, 1976.
del Campo, Hugo (2005). Sindicalismo y peronismo. Los comienzos de un vínculo perdurable. Buenos Aires: Siglo XXI editores Argentina. [1] consultado 07/04/2006.. íd = ISBN 987-1220-09-X
Galasso, Norberto (s.a.). El 17 de octubre de 1945. Buenos Aires: Sudamericana. [2] consultado 07/04/2006..
Gambini, Hugo (1999). Historia del peronismo. Buenos Aires: Editorial Planeta Argentina S.A.I.C.. ISBN 950-49-0226-X.
Godio, Julio (2000). Historia del movimiento obrero argentino, 1870-2000. Buenos Aires: Corregidor. ISBN 950-05-1319-6.
López, Alfredo (1975). Historia del movimiento social y la clase obrera argentina. Buenos Aires: A. Peña Lillo. ISBN.
Luna, Félix (1971). El 45. Buenos Aires: Sudamericana. ISBN 84-499-7474-7.
Matsushita, Hiroshi (1986). Movimiento obrero argentino, 1930-1945. Buenos Aires: Hyspamérica. ISBN 950-614-427-3.
Perelman, Angel (1962). Como hicimos el 17 de octubre. Buenos Aires: Coyacán.
Plotkin, Mariano (1995): «Rituales políticos, imágenes y carisma: La celebración del 17 de octubre y el imaginario peronista 1945-1951», en El 17 de octubre de 1945. Buenos Aires, Espasa Calpe Argentina S.A. / Ariel, 1995. ISBN 950-9122-34-3
Potash, Robert A. (1981). El ejército y la política en la Argentina, 1928-1945. Buenos Aires: Sudamericana. ISBN.
Reyes, Cipriano (1973). Yo hice el 17 de octubre. Buenos Aires: GS.
Scenna, Miguel Angel (1974). Braden y Perón. Buenos Aires: Korrigan. ISBN.
Torre, Juan Carlos, et all (1995). El 17 de octubre de 1945. Buenos Aires: Espasa Calpe Argentina S.A. / Ariel. ISBN 950-9122-34-3.
Torre, Juan Carlos (1995): «El 17 de octubre en perspectiva.», en El 17 de octubre de 1945. Buenos Aires: Espasa Calpe Argentina S.A. / Ariel, 1995. ISBN 950-9122-34-3
Torre, Juan Carlos (1998): «La Argentina sin el peronismo. ¿Qué hubiera ocurrido si hubiera fracasado el 17 de octubre?», en Historia virtual ¿Qué hubiera pasado si?. Madrid: Grupo Santillana de Ediciones.´, 1998. ISBN 84-306-0297-6

 


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Publicado por GEGM_81 @ 13:27  | peronismo
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